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8 de marzo / Día Internacional de la Mujer

Edades, colores, trayectorias, historias, mujeres siempre.

Todas y cada una en lo diverso y en lo común, en la psicología, impulsando más derechos y mejores garantías

Comité de Equidad y Género

Soy Mujer y muchas opiniones cayeron sobre mis hombros a la hora de elegir una carrera universitaria.

Soy mujer y me presionaron con ansiedades ajenas a tener un matrimonio y mi primer hijo.

Soy mujer y me enseñaron qué ponerme y para qué ocasión, evitando cualquier tipo de parecido a lo que regularmente llaman “puta”.

Soy mujer y por eso cada vez que tengo nauseas y ganas de comer se predice embarazo no deseado como diagnóstico.

Miles de anécdotas me han sucedido solo por ser mujer, solo porque mis genitales son femeninos según los clasificaría el doctor más recomendado.

Pero el mundo es una caja de posibilidades, por eso hoy con 26 años muchas opiniones cayeron sobre mis hombros a la hora de elegir una carrera universitaria y escogí psicología, así dentro de mi imaginario podía sentarme como Sigmund a fumar una pipa y charlar sobre los sueños (je).

Con mis 26 años me presionaron a casarme y tener hijos ” que ya estás en edad”. Pero decidí trabajar para terminar mi carrera, comprarme una combi y viajar . Elegí la remera de “la psique” al unirme al cuadro de fútbol femenino de la facultad.

Por todo esto soy mujer, y solo existen posibilidades, depende de nosotras tomarlas o no. Yo tomé las mias, y vos vas a dejar que tu sexo te defina?

 
Sabrina Ricardi

Soy madre, hija, hermana, tía, tareas a las que les dedico mucho tiempo y energía y lo disfruto enormemente los 365 días del año.

También soy trabajadora, fui niñera, empleada doméstica, obrera, gestora, secretaria y ahora funcionaria administrativa. Desde hace poco desarrollo actividades gremiales en AFFUR.

Soy todos esos roles, enfrentados desde una actitud alegre, con aciertos y errores pero siempre aprendiendo.

Daniela Brasesco

Hoy, saliendo del lugar de estudiante de psicología puedo decir que lo que mejor define lo que me sucedió y sucede es estar en una permanente transformación. Es ser una especie de “metamorfosis ambulante” dijera Raul Seixas, dónde pueden coexistir y dialogar diversas reflexiones, ideas, preguntas, aprendizajes, perspectivas de la vida, de cómo pienso el mundo, de que hago en el mundo.

Tomé la oportunidad de ingresar a facultad, las herramientas que se me brindaron y con ellas junto a otras experiencias de vida armé un humilde collage de lo que soy. Sin duda alguna haber transitado la facultad de la manera en que lo hice, dejándome afectar y captando no sólo conocimientos, moldeó, desarmó, reorganizó y volvió a romper mi forma de mirar y posicionarme ante mí, ante los demás y ante el mundo.

Es por eso que mi mirada hacia el día de la mujer se transforma, nunca es definitiva. Hace menos de una semana ocurrieron hechos de violencia gravísimos hacia dos mujeres (entre otros que seguramente no nos enteramos). Sigue siendo un mundo que todavía desprecia esta condición de la humanidad... Queda tanto por cambiar que un día de la mujer no da ni para empezar. Pero bueno, como dice el dicho "peor es nada" y por supuesto ese día tan simbólico y efímero intento vivirlo con conciencia, lejos del circo mediático y cerca del sentimiento que me nace...

Adriana Peralta

 

 

Uno de los imperativos éticos que guían mi trabajo como psicóloga, docente e investigadora universitaria es el compromiso con los derechos humanos. La Psicología, a la luz de los aportes del pensamiento feminista y los Estudios de Género, ha desarrollado herramientas teóricas, metodológicas y técnicas potentes para analizar cómo operan y se incorporan subjetivamente las desigualdades de género, y los efectos de la violencia y la dominación masculina en el padecimiento psíquico de mujeres y hombres. La distribución desigual de las oportunidades y los recursos materiales, simbólicos, afectivos y cognitivos, que afecta particularmente a las mujeres, no es inocua, y la Psicología no puede ser neutra frente a la injusticia y las inequidades sociales.

Una vez más, este 8 de marzo sumo mi voz por los derechos de las mujeres, por todos sus derechos!

Prof. Agda. Dra. Alejandra López Gómez
Coordinadora Programa Género, Salud Reproductiva y Sexualidades
Instituto Psicología de la Salud

Ingresé a Facultad de Psicología en el 2001, tambaleando en una crisis social, política y económica que de a poco, sin prisa pero sin pausa, se nos hizo presente. Ese mismo año empecé a militar en el CEUP y luego en la FEUU. La militancia estudiantil ritmó mi tránsito estudiantil, al calor de las experiencias de extensión y el debate fui madurando mis intereses político-académicos. También, la militancia estudiantil fue el ámbito donde experimenté por primera vez las contradicciones, sentidas en marcadas incomodidades, del ser mujer en un mundo de hombres. Las palabras, los lugares, los tonos y hasta los elogios no daban con mi talla y por años pensé que el problema era mío, que no era los suficientemente inteligente, fuerte, lúcida, capaz, para dar en el clavo (o para dar en el clavo sin que doliera tanto el golpe).

En el 2008 ingresé como docente en el Servicio Central de Extensión y Actividades en el Medio y, en el 2012, volví a la docencia en Facultad de Psicología, esta vez en el Instituto de Psicología Social donde sigo hasta hoy. En estos pasajes se repitió la historia, la academia es también un mundo de hombres. Ingresar, adecuarse, desarrollarse y crecer tiene costos diferenciales para varones y mujeres. Sabemos de las inequidades en las remuneraciones de los docentes universitarios donde los grados de inicio perciben bajos salarios (muchas veces en situaciones de precariedad laboral) acompañados de las exigencias de continuar las formaciones de posgrados y la carrera académica. En esta inequidad nos encontramos varones y mujeres, sin embargo no es casualidad que a partir del Gº3 las mujeres comencemos a desaparecer paulatinamente de la academia las más de las veces en la búsqueda de trabajos que nos permitan conciliar los tiempos de cuidado de nuestros hijos y mayores. A esto se le suman otras desigualdades, sutiles, pero no por eso menos efectivas. Patriarcado mediante, hemos sido criadas para acompañar a otros en lugares de referencia, para generar las condiciones de posibilidad para que otros sobresalgan. Tal parece que legitimarse como mujer en un mundo de hombres supone la renuncia a la propia condición de mujer y eso también tiene sus costos y dolores.

Sin embargo la academia y la militancia han sido los espacios que me han permitido encontrarme con otras y ponerle nombre a las incomodidades. Aquello de que lo personal es político se hizo carne en nosotras y empezamos a reconocer estas desigualdades y diferencias. Mujeres que tenemos la capacidad de ocupar, resistir y producir una universidad que también es nuestra. Por nosotras y por las otras que vienen detrás, nos convencimos de la necesidad de construir una academia en femenino, donde reconocernos como políticamente iguales y socialmente diferentes. Queremos que el feminismo entre a la universidad, que entre por la puerta grande y que venga para quedarse.

Por último, si estoy aquí escribiendo como mujer docente universitaria de 33 años, no es por casualidad, pero tampoco creo que mis capacidades sean tan grandiosas como para superar mi tez blanca y el acceso a una educación que nunca me escaseó. Saber donde una está parada es saber como se llegó a este pasaje del camino, pero también qué obstáculos no debí sortear, donde anidan las estructuras (materiales, culturales, subjetivas) que perpetúan las desigualdades de género, de clase, de raza. El compromiso de saber para transformar.

Por todo lo que nos falta. 
¡8 de marzo día de lucha!

Alicia Migliaro

Soy mujer, joven, colombiana, viajera, migrante. 

Llegué a Uruguay en agosto de 2014, vine a estudiar una maestría en Ciencias Humanas y luego me integré a la Facultad de Psicología en octubre del mismo año.
En mi país investigaba sobre violencia de género en mujeres afrodescendientes, en el contexto de las instituciones universitarias. El primer reto que afronté fue precisamente el asumir el lugar de la otra, foránea y diversa.

Ser mujer colombiana en Uruguay y en la Facultad de Psicología me ha permitido darme cuenta de que a pesar de que cada una tiene sus luchas particulares, sin importar nacionalidad, condición socioeconómica, etnia, religión y orientación sexual, todas compartimos una lucha, una realidad.
El ser mujeres nos une a todas y es lindo saber que aunque nos encontremos lejos de nuestro hogar, siempre y en cualquier parte del mundo encontraremos compañeras de vida.
El contacto con otra cultura, con otras formas de ser y estar en la vida me ha permitido descubrirme acompañada, valiente, fuerte, autónoma y creativa.

Transitar por Uruguay y por la Facultad de Psicología me ha permitido desarrollarme en lo social, en lo laboral y en lo personal, sorteando los retos que ello trae.
En este viaje he tenido muchos aprendizajes como mujer, he descubierto sus múltiples sentidos: el seguir los sueños, asumir desafíos, atreverse, moverse de lugar, arriesgarse, vencer los miedos, soltarse, aprender de sí, disfrutar, compartir, quererse, cuidarse, re descubrirse y encontrarse.

8 de Marzo, ¡Día internacional por los derechos de las mujeres!

Más que una fecha para celebrar, es una fecha para recordar que debemos seguir luchando por nuestros derechos.

Johanna Orrego

Cuando pienso en el Día Internacional de la Mujer me detengo en los progresos alcanzados y los desafíos aún pendientes. Pienso, siento la determinación y la valentía de tantas mujeres que han dado lo mejor de sí para construir un mundo más inclusivo y con mejores garantías. Esas luchas nos anteceden y se actualizan, así nos acompañan en lo político, lo personal, lo académico, entretejiendo las fibras que nos hacen ser una y todas a la vez. 

Mi propia historia se entreteje con tantas otras desde Uruguay a México, conociendo y reconociéndome, reinventándome en los desafíos de la maternidad, el trabajo, la familia y la amistad. La psicología ha sido el primer amor que me permití expresar con una valentía juvenil y ha madurado junto con otros amores fundantes también de mi existencia. Como toda historia de amor ha tenido sabores y sinsabores, tiempos de calma y de esfuerzo, particularmente en el encuentro con mujeres que sufren violencia, acoso, explotación, discriminación... descubriendo junto con ellas las fibras y los caminos que hagan posible vivir una vida libre de violencias. 

Desde la psicología asumo el desafío de generar aportes conceptuales y metodológicos, que junto a la sensibilidad de la conciencia feminista, nos permitan avanzar en la práctica de la igualdad y la no discriminación por el hecho de ser mujer, en todos los caminos desde los que partimos para llegar a serlo.

Anabel Beniscelli
Profesora Adjunta 
Programa Psicología y Derechos Humanos
Instituto Psicología de la Salud

Me presento como Lorena Rucanski, una mujer de 34 años con sordera congénita y licenciada en Psicología desde el 21 de febrero de 2011, exactamente hace cinco años. Me sentí halagada cuando me invitaron a participar por el día de la mujer en la Facultad de Psicología, sinceramente no esperaba esta invitación porque me considero como una mujer común y corriente como todas ustedes... salvo que la única diferencia es que tengo una deficiencia auditiva que a pesar de esto me permitió superar los obstáculos que se me presentaron a lo largo de mi vida y aún sigo sorteándolos a diario, siento que es parte de la supervivencia para poder seguir adelante. 

Mi tránsito por la facultad pudo fortalecer mi experiencia tanto académica como personal gracias a todas las docentes, compañeras y funcionarias que me acompañaron, apoyaron y alentaron durante toda mi carrera, especialmente a mis intérpretes de lengua de señas Fiorella, Soledad, Claudia, Lorena y María José. Quiero dejarles mi mensaje para el día de la mujer: brindaré por cada una de ustedes para que puedan seguir superándose día a día y hacerse valer por sí mismas, no se dejen vencer por sus debilidades y sigan fortaleciendo sus virtudes... Salud compañeras!

Lorena Rucanski

En el marco del Día Internacional de la Mujer, me uno a la campaña impulsada por del Comité de Equidad y Género de nuestra Facultad.

Las políticas de género serán un eje transversal en este período de gestión, pero deben sostenerse en un compromiso institucional donde todas y todos aportemos en el camino hacia la equidad de género.

Por todas las mujeres que transitamos y habitamos esta casa, este 8 de marzo ratificamos nuestro compromiso con la lucha por la igualdad y el respeto de nuestros derechos.

Dra. María José Bagnato
Decana
Facultad de Psicología, Udelar

Por aquellos tiempos, recién comenzábamos a enorgullecernos de ser facultad, dado que por fin habíamos ganado una lucha independentista del yugo que por años padecíamos del ámbito médico y del cual tanto nos ha costado separarnos y transitar una identidad propia. Es aquí, donde siento que la historicidad de mi querida Facultad y la propia tienen un punto de encuentro, el tránsito.

Transité un par de años en dicho local, viví la “mudanza” de aquel edificio – al que de alguna manera sigo queriendo – al actual. Fue aquí, donde comencé otro tránsito que hace a mi identidad de género, desde una identidad conforme con el modelo sexo - género hacia la disidencia de éste. Fue por este motivo que tuve que optar por uno de los dos tránsitos pues no podía con ambos a la vez, y fue mi formación la que postergué por un ratito que duró diez años. Eran otros tiempos, de estas cosas no se hablaban. No teníamos seminarios de diversidad, ni de género, ni baños inclusivos, ni leyes de identidad de género, ni matrimonio igualitario, ni gobernaba la izquierda.

Los destinos de la disidencia del género impuesto dejaban poco espacio para lo académico. Era impensable, incluso para quienes lo encarnábamos, conjugar ambas situaciones. Recuerdo que fue en esta institución donde por primera vez me vestí acorde a mi sentir fuera de los lugares reservados para nosotras, fue realizando una performance para una materia – Salud- como forma de representar un trabajo final.

En el año 2012, decidí retomar mi tránsito por esta institución, ya desde otro lugar, con mucho camino recorrido. La experiencia ha sido gratificante. El ámbito académico ha sido generoso conmigo en esta segunda etapa. La Facultad de Psicología me ha dado amistades entrañables, espacios de discusión y de pertenencia que valoro, una futura profesión de la cual estoy enamorada y elijo cada día de mi vida.

Hay que seguir conquistando espacios para nosotras, habilitando espacios para las que vendrán, para todas, sin excepción. 

Agradezco profundamente la invitación a decirme, a re -transitarme y pensarme.

Feliz Día Internacional de la Mujer para todas !!!

Marcela

 

 

Soy mujer de 54 años, ingresé a la docencia ‘estable’ en 1990. En ese entonces cursaba mi primer embarazo, recuerdo mi preocupación por no delatar mi estado ante el temor a que no me contrataran.

Fui creciendo como docente y en la vida. Un viaje de larga duración en 1995 a Inglaterra me enriqueció en mis convicciones feministas. Al retornar al país, dirigí la docencia y la investigación hacia el estudio de la violencia contra las mujeres y posteriormente hacia las diversidades, cuando aún no se hablaba en estos términos. Desde hace 10 años trabajo con/sobre las mujeres privadas de libertad, aún no suficientemente reconocidas como mujeres plenas. Este año me integré al CRAM, Centro de Referencia Amigable, un servicio que brinda atención psicológica a personas lesbianas, gays, bisexuales, trans e intersexuales. Paralelamente me integré a un colectivo feminista en el que hacemos propia la sororidad,práctica que actualiza las relaciones entre las mujeres para enfrentar las diversas formas de sometimiento a las que nos enfrentamos cotidianamente.

La lucha de las mujeres en estos últimos 30 años ha tenido sin duda algunos frutos, sin embargo siguen presentes y cómo! fenómenos de opresión. No en vano recordamos y hacemos propia la decisión de aquellas mujeres trabajadoras de fines del siglo XIX y principios del XX, de salir a las calles para seguir creando espacios que permitan desplegar la vida en toda su potencia.

Nosotras, las mujeres trans, lesbianas, negras y detenidas, las que nos sometemos a abortos deseados, las agredidas y muertas, seguimos en lucha por el reconocimiento de todos nuestros derechos, por eso no queremos ‘regalos’ en este día: el 8 de marzo es un día de lucha!

Maria Ana Folle

Ingresé como docente en la Facultad en 1996 y desde el año 2001 trabajo académicamente en temáticas de Derechos Humanos. Entiendo que los enfoques de género y de derechos se entrelazan, complementan y potencian. Pienso que ambos son muy necesarios para cuestionar el mundo que vivimos, sus injusticias e inequidades y para construirnos como mejores personas.

Desde hace tres décadas trabajo como psicóloga con quienes fueron victimizados por el terrorismo de Estado (no me gusta llamarlos víctimas). A partir del año 2009 soy miembro de la Cooperativa de Salud Mental y Derechos Humanos, la que a través de un contrato con el Ministerio de Salud Pública, ofrece reparación en salud mental a los beneficiarios de las leyes 18.033 y 18.596. Desde allí y junto con una Trabajadora Social, tuvimos la oportunidad de acompañar al grupo de 28 mujeres ex-presas políticas, que realizó denuncia judicial por violencia sexual durante el terrorismo de Estado. La experiencia resultó indescriptible. Lo primero fue vencer el tabú, décadas de silencio, la mayor parte de las veces sin haber podido contárselo a alguien, sencillamente porque nadie preguntó ni quiso saber. Y claro, tomar contacto con esa violencia descomunal, con relatos de cuerpos vejados, con descripciones del odio del enemigo, es una experiencia que te transforma como sujeto para siempre. Esta ha sido una de las experiencias profesionales más impactantes. Sin lugar a dudas marcó un antes y un después, alimentó mi compromiso, sensibilidad y pensamiento. Pero al mismo tiempo, me permitió estar cerca de un grupo de mujeres muy especiales, que juntas tomaron fuerzas, rompieron cadenas, pudores y miedos y marcaron historia.

María Celia (Maricel) Robaina
Prof. Adj. Programa Ps. y Derechos Humanos
Instituto de Ps. de la Salud

 

 
 
 

 

Problematizar la realidad, sensibilizarnos ante el dolor de los demás, intentar comprender y acompañar, poner en juego lo que sentimos y pensamos, luchar contra lo que creemos que es injusto, son aspectos fundamentales de nuestra formación en Facultad de Psicología de la Universidad de la República.

Más allá de los textos y los exámenes, estoy convencida de que nuestra formación y nuestra profesión es revolucionaria: porque tiene que ver con la búsqueda de Libertad; tiene que ver con reflexionar y co-pensar, con sentir, reunir a la comunidad y poner en juego los diversos saberes, con reivindicar los afectos de nuestra condición humana, con promover vínculos saludables, horizontales, más humanos y justos, con la posibilidad siempre latente de construir alternativa. ¡Y vaya que poner en el centro a las mujeres y a los hombres para reunirse y reflexionar en este tiempo capitalista, frívolo, opresor, es revolucionario!

Sin dudas, desde esta perspectiva, la psicología se vincula en gran medida a la política, entendida como una herramienta de lucha de los hombres y mujeres para transformar la realidad, para que sea más justa, solidaria y equitativa. El tránsito por la Universidad y en particular la Facultad, con sus talleres, prácticas, espacios de formación integral y de extensión, despertaron en mí más preguntas, más ganas de cambiarlo todo, más experiencias en la búsqueda de las transformaciones.

Mi nombre es Sofía Pastorino, tengo 25 años, soy Edila de Montevideo y egresé el año pasado de Facultad de Psicología de la Universidad de la República.

En un mundo históricamente patriarcal y de mirada binaria, las identidades femeninas hemos sido relegadas al papel de objeto. A esto se suman valoraciones sociales que, a las mujeres trans nos ponen en mayor desventaja.

No hay peor injusticia que la ignorancia. La ignorancia que violenta sobre otras individualidades por considerarse dueña de una única verdad. Esto lo vimos en los europeos que mataron a los nativos americanos y lo seguimos viendo en las actitudes de la sociedad actual. 

La escritora Chimamanda Adichie afirma que "si sólo escuchamos una historia sobre una persona o un país, corremos el riesgo de caer en una incomprensión grave". "La historia única crea estereotipos, no falsos sino incompletos. Hacen de una historia una única historia." Los excluidos somos esas historias ocultas bajo el estigma social. Aquello que la sociedad quiere ocultar y que debe ser rechazado. 

Como afirma Becker, “las reglas sociales definen ciertos tipos de comportamientos apropiados y definen conductas como correctas y otras como incorrectas.” Esto genera personas “ajustadas” a la sociedad y “personas “indeseables” para esta.

Como bien dice Galende, vivimos en una cultura que excluye, estigmatiza, enferma. Me resulta muy iluminador su cuestionamiento: El enfermo es el sujeto que no se adapta a las imposiciones sociales, entonces, si el enfermo es el individuo, ¿debe considerarse a la sociedad siempre como sana? A mi criterio, una sociedad que excluye y que ve conceptos en vez de personas, está muy enferma.

Pese a todo este análisis social que me significa una pesada mochila, mi mensaje alentador es que cada quien debe visualizarse a sí mismo como desea por encima de todos los estereotipos sociales para ser feliz. Si bien la sociedad me ve como un objeto sexual, mi convicción me ha llevado a tener un trabajo formal y estudios terciarios. Educarse es la mejor herramienta para alcanzar la igualdad.

Tina María Pucheu

Con la generación 2015 ingresé a Facultad de Psicología. Soy una estudiante que proviene del interior (25 de mayo, Florida) y también formo parte del equipo de fútbol femenino de Facultad, “La Psique”. Comencé con este deporte a los 6 años, jugando en equipos con chicos. En el año 2003 sonaba fuerte el comentario “el fútbol es para hombres”, pero a pesar de mi corta edad logré tomar la decisión de formar parte de un club gracias al apoyo de mi familia. Fui la primera chica en formar parte de un equipo masculino en la localidad, me tocó escuchar comentarios muy machistas a pesar de ser una niña.

Cuando llegó el momento de decidir qué camino tomar, me resultó muy difícil, siendo del interior se necesita un cambio profundo. Debía dejar de jugar al fútbol en un equipo femenino pero necesitaba luchar por mi sueño que siempre fue estudiar Psicología. Fueron meses en los que sentía que me faltaba algo, el fútbol. Cuando surgió la posibilidad de formar un equipo para defender a “La Psique” no lo dude ni un segundo.

Hoy en día con mis 18 años me siento orgullosa por no bajar los brazos a mis 6 años y seguir adelante por lo que me hacía feliz, escuchando solo a las personas que me apoyaban. Muy feliz por ser campeonas con La Psique, en lo personal, ser goleadora del campeonato fue maravilloso.

Lamentablemente se siguen escuchando comentarios en contra de las mujeres que buscamos hacer lo que nos gusta, pero poco a poco nos vamos ganando nuestro lugar en el mundo.

¡Este 8 de marzo será un nuevo día de lucha!

Valeria Devitta