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"Proceso de diagnóstico" (Entrevista a Luis Leopold, Decano de la Facultad de Psicología)

Imagen: 
"Proceso de diagnóstico" (Entrevista a Luis Leopold, Decano de la Facultad de Psicología)
Temática: 
El decano de Psicología realizó un balance de su gestión y habló del nuevo rectorado, el SNIS y la legalización de la marihuana
Medio: 
La Diaria
Conductor/a - Periodista: 
Facundo Franco / Foto: Sandro Pereyra
Entrevistado/a o mencionado/a por Facultad de Psicología-UR: 
Luis Leopold Costabile
Fecha: 
Vie, 02/01/2015
FUENTE: 
http://ladiaria.com.uy/articulo/2015/1/proceso-de-diagnostico/

 Luis Leopold culminará su gestión como decano de la Facultad de Psicología de la Universidad de la República (Udelar) a mediados de año. Al igual que la mayoría de los docentes del servicio, actualmente está cursando un posgrado, situación que para el decano se debe al impulso de una serie de políticas para fomentar la investigación en el servicio. En entrevista con la diaria, sostuvo que “es esperable que el paso del tiempo jerarquice aun más los ocho años del rectorado de Rodrigo Arocena”, y advirtió que el rectorado de Roberto Markarian estará marcado por debates y la búsqueda de “amplios consensos”, aunque muchas veces no se llegue a posiciones unánimes. Además, consideró que la reforma del Sistema Nacional Integrado de Salud (SNIS) impactó positivamente en el país pero debe mejorar su calidad.

 

-El proceso de cambio del plan de estudio de la facultad fue señalado como caso emblemático en la Udelar: se destacó la “ambición” del servicio al no implementarlo en forma gradual…

-Ésta es una facultad con una única carrera de grado. Teníamos un plan de 1988, muy marcado por la recuperación democrática. El plan que se comienza a impartir desde 2013 tiene algunas características novedosas para la psicología en Uruguay, claramente en contraste con el plan anterior. En este plan tenemos una formación metodológica en investigación, en extensión, en el diseño de proyectos; es un plan que curriculariza la extensión, es totalmente creditizado, plantea la posibilidad a los estudiantes de construir su propio itinerario. El decanato fue un impulsor de la implementación en forma total, lo que implicó no ir instalando el nuevo plan año a año. Eso fue discutido y tomado rápidamente por todo el cogobierno, particularmente por los docentes, porque el plan no se cambió pensando sólo en los estudiantes, sino también en el cuerpo docente. La seña identitaria de los docentes de la facultad, hoy por hoy, es que son estudiantes, porque más de 90% ha terminado su posgrado o está haciendo su maestría o doctorado. Las transformaciones que ha vivido la facultad han sido muy positivas para los estudiantes y para los docentes y funcionarios, pero ha implicado esfuerzos importantes para todos, y tenemos un cuerpo docente que en promedio está en los 45 años y que está haciendo sus posgrados académicos.

 

-¿Este fomento a la realización de posgrados y la investigación ocurrió en los últimos años?

-Sí. La cantidad de personas que hacen posgrados se ha incrementado muchísimo en el país, en números que son, todavía, sumamente insuficientes. La facultad presenta la característica de contar con algunos indicadores destacados, cuantitativamente hablando. Los números de Psicología son importantes; tenemos alrededor de 300 docentes y unos 250 deben tener su posgrado académico culminado o en marcha. Esa relación numérica lograda en los últimos cinco años es un indicador cuantitativo muy grande, y seguramente mayor que en otros servicios. En Psicología esto ha estado ligado con otras políticas, como el estímulo a la alta carga horaria (este año vamos a culminar con un horario semanal promedio de 27 horas); que los docentes tengamos un único cargo y no dos o más; hemos impulsado fuertemente la postulación al régimen de Dedicación Total [DT]. En 2010 comenzamos con dos docentes en el régimen de DT y terminamos 2014 con 30. Esto está ligado con la evaluación docente; el decanato ha expresado que en el proceso de transformación hay lugar para todos, si estamos dispuestos a transitar determinados procesos de cambio. La propuesta no era que de hoy para mañana usted tuviera que ser magíster o doctor; lo que sí se exige es que por lo menos usted esté haciendo el proceso. Esto se liga con un proceso de posgrados gratuitos fuertemente activado desde 2009; en este momento tenemos tres maestrías propias y una compartida, que abren bianualmente con cupos de 40 personas cada una; son 160 estudiantes que inician, cada dos años, estudios de maestría. Si bien hemos tenido problemas para lograr, en el proceso de profesionalización y especialización, que la gente mantenga ritmos importantes de graduación, vamos a terminar el año con un número importante. Este año la Udelar nos aprobó el doctorado, que ahora está en proceso de preinscripción.

 

-¿El próximo pedido presupuestal de la Udelar debería apuntar a conseguir más recursos para seguir potenciando esos estímulos?

-Sin duda tiene que haber un incremento. Lo que la Udelar hizo en los últimos ocho años es una muestra de optimización muy importante. Se podrán discutir algunos logros, pero es esperable que el paso del tiempo jerarquice aun más estos ocho años del rectorado de Arocena. Ahora estamos con el recién comenzado rectorado de Markarian y tenemos que volver a hacer una solicitud presupuestal. Por el momento en el que está el país, creo que lo único que puede poner en duda cuántos recursos invertir en educación, particularmente en investigación y posgrados, es cuántos recursos tiene el país para invertir. Aun así, si es que realmente Uruguay quiere pegar ese salto al que hace referencia el actual presidente [José] Mujica, la inversión en educación, investigación y posgrados es una necesidad impostergable. Nuestros números a nivel regional en estas áreas son muy insuficientes, y hay ciertas cosas que tenemos naturalizadas que no ayudan, como la fragmentación de los contratos docentes, o que no sean dignificados en la tarea con aspectos presupuestales. El país necesita pedirnos a los docentes de todas las áreas un esfuerzo trascendente, y hay que asignar presupuestos más importantes. En el caso de investigación y posgrados, eso es impostergable.

 

-¿Cuáles fueron las principales líneas de trabajo en materia de extensión durante su gestión?

-Psicología es un servicio que históricamente ha tenido una fuerte actividad extensionista. Este decanato asumió diciendo que ésa era y es una seña identitaria, pero que teníamos que ir por niveles de calidad en la extensión, en los que creo que en los últimos años mejoramos muchísimo; por la curricularización de la extensión, y porque lo que la Udelar destinó presupuestal y políticamente a ésta en los últimos años, aun sin que fueran números muy importantes, ha sido un dinamizador importante. Nosotros ya éramos un servicio metido en la extensión: jugamos el papel de ser una pista de aterrizaje, de encuentro, de muchos proyectos interservicios, y comenzamos a transitar en la línea de la integralidad, todavía en forma insuficiente. Hay que reforzar la relación entre investigación, extensión y enseñanza con un trabajo de asesoría técnica, de elaboración de proyectos, de traducción tecnológica, de trabajar directamente con distintos colectivos sociales, sindicales, comunitarios, empresariales. El país está en un nuevo escenario y tiene esa posibilidad. Nosotros tuvimos un escenario nuevo porque en los últimos dos gobiernos se instaló un SNIS. Antes, muchas veces las consultas de los ciudadanos en la actividad extensionista hacían que la Udelar afrontara un papel que apuntaba hacia sectores sumamente postergados, que no podían acceder a derechos básicos de servicios. Esa situación ha cambiado y no deja sin tarea a la extensión, pero la cambia: le da la posibilidad de construir otro tipo de proyectos comunitarios, sociales, productivos, vinculados con hacer viables proyectos de producción de riqueza, como empresas recuperadas, proyectos cooperativos, desarrollos agropecuarios. Los cambios en el país y en la Udelar generaron que la facultad tuviera que reacomodarse. Por ejemplo, éramos fuertemente reconocidos por la actividad de extensión y enseñanza, pero teníamos muy poca actividad de investigación. Reorganizar la institución implica también que los equipos tienen que readecuar sus proyectos de trabajo y repensar la forma en que cumplen con las funciones. Estos cambios han hecho más desafiante la tarea de la extensión.

 

-¿Cómo interpreta la discusión que el Consejo Directivo Central (CDC) de la Udelar tuvo sobre el tema en los últimos meses?

-Es conceptual y política. La asunción de un nuevo rectorado, con una propuesta distinta, obviamente implica planteos distintos. En el caso de Psicología, es claro que mayormente los estudiantes y docentes apoyaron la candidatura a rector de Álvaro Rico, y los egresados, la de Markarian. No sé qué pasará con la extensión en la nueva propuesta; acaban de asumir los prorrectores y la Universidad se va a encaminar, con mucho debate y distintas perspectivas. Hay que posibilitar que la Udelar pueda seguir manteniendo y mejorando su desempeño, incluso acelerarlo. El país, la Udelar y la facultad necesitan vivir con más carga positiva un elogio de la velocidad; no todo es vino añejado, para hacerlo lento y despacio, ni todo mejora con el paso del tiempo. Hay cosas que con el paso del tiempo se pudren: se pasan los momentos, los cuartos de hora, las oportunidades históricas. Los que han sido los debates y resoluciones que el CDC ha tomado se van a expresar en que el nuevo rectorado va a proponer lineamientos distintos, y eso será discutido en los ámbitos de cogobierno; y eso, o una transacción, como pasa muchas veces, será lo que se encaminará. Se puede discutir conceptualmente, políticamente, presupuestalmente, pero es claro que la Udelar nunca hizo tanta extensión como en los últimos ocho años.

 

-¿Cómo analiza la situación de la política universitaria después de la campaña por el rectorado?

-Va a haber debate, presentación de distintas perspectivas, y va a haber resoluciones democráticas. Creo que tenemos por delante una oportunidad de seguir logrando cosas importantes, ligada al momento nacional y regional. Aun con estos debates y diferencias, la disposición a nivel del CDC es hacia una comprensión de que hay un proyecto colectivo universitario que es un tesoro. En muchos de los debates que hubo desde que Markarian es rector, ha primado mucho la perspectiva de contribuir a encaminar alternativas y soluciones sin desconocer las diferencias. No tengo una visión pesimista, pero eso implica que estemos dispuestos a dar debates y tomar resoluciones democráticamente, e incluye buscar amplios consensos y bases sociales, pero no con la unanimidad como una condición exclusiva. El equipo nuevo del rectorado se está instalando, y creo que el año que viene va a primar una búsqueda en ese sentido; y yo al menos estoy para colaborar en esa dirección. Se puede debatir fuerte pero lealmente, institucionalmente hablando.

 

-¿Qué es lo que generó esa ruptura tan drástica entre ambos polos al momento de la elección?

-Una visión optimista sería que quizá nos perdimos de ver más puntos de contacto que los que logramos ver. Igualmente, creo que para encaminar las cosas ayuda ver que en el último debate realmente estuvieron en juego puntos de vista distintos sobre enseñanza, extensión, investigación, el papel de la integralidad, formas de gestión. Hay una disposición a asumir rápidamente las coincidencias o el reconocimiento de que hay planteos distintos pero interesantes. Ayuda asumir tranquilamente que había perspectivas distintas en debate en la elección, y no “pan con pan, comida de bobos”. Obviamente, no nos inventemos diferencias donde no las hay y en todo caso, seamos lo suficientemente inteligentes para reconocer puntos de contacto.

 

-¿Cuál es el lugar de la salud mental en el SNIS?

-Mirado desde la población y la participación de los profesionales de la salud mental, comparado con el antes del SNIS y particularmente desde la inclusión de las prestaciones obligatorias en salud mental, estamos en un lugar mucho mejor. La población tiene hoy acceso a un servicio de salud mental que muchos sectores no tenían años atrás. Las tasas de desempleo son históricamente bajas, y a nivel de profesionales universitarios, esos números están por debajo de la tasa general. El tema es mejorar la calidad de ese sistema. Nosotros hemos defendido que, en el caso de la salud mental, los ciudadanos tendrían que poder acceder directamente y no mediados por la opinión de otros profesionales, pero eso tiene que ver con aspectos conceptuales, culturales y económicos. Más como ciudadano, digo que hay que mejorar los tiempos de respuesta para acceder a asesoramientos profesionales. Hay que mejorar las condiciones de trabajo y desempeño profesional de los colegas que trabajan en el sistema. El SNIS, con las prestaciones, ha incorporado muchos profesionales jóvenes, pero el proceso de profesionalización requiere mejorar las condiciones de trabajo, de empleo, remunerativas. El 26 de febrero se va a presentar el primer informe del Censo Nacional de Psicólogos, que la facultad está terminando junto con el Ministerio de Salud Pública. Ese censo va a aportar mucha información sobre prácticas profesionales, remuneraciones, perspectivas de formación, distribución demográfica y etaria. El censo va a determinar que se trata de una comunidad principalmente joven, concentrada urbana y metropolitanamente. Además, el Sistema Nacional de Cuidados [SNC] va a generar condiciones, esperamos, para un mejor cuidado de los ciudadanos en los momentos en que sea necesario, para que eso no se deposite en quienes hoy queda depositado, en números alarmantes: las mujeres [del ámbito familiar del paciente]. El SNC no es solamente una idea técnica, sino una necesidad impostergable para que la gente pueda recibir la ayuda que necesita en el momento en que la necesita y que los demás integrantes de la sociedad puedan mantener una inserción que no postergue determinadas actividades. Entonces los psicólogos vamos a tener un papel importante que jugar.

 

-¿Cómo definiría la política de legalización del mercado de la marihuana que instaló el actual gobierno?

-Sobre la idea en general, en la facultad hay algunos investigadores de fuste con más propiedad que se han referido positivamente al respecto desde el comienzo. La facultad no participó para nada en las formas organizativas ni en las marchas y contramarchas que el tema fue tomando. Conceptualmente, me parece que es una pieza más, que puede ayudar a continuar enriqueciendo el país. Obviamente las adicciones, cuando generan esa relación de dominación sobre la vida de los sujetos, nos hacen mucho daño, y hay que encontrar las formas de contrarrestarlo. Esta propuesta, entre otras cosas, contribuye a separar la paja del trigo, a generar una política que ayude a una participación más responsable de los sujetos. Hay que pensarla no sólo como una política de combate a las drogas o de salud, sino también como una pieza más de un puzle de medidas que el país ha ido tomando en los últimos años, que también nos reposicionan internacionalmente. Esto nos brinda posibilidades de promover conversaciones y debates.