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"Qué se está haciendo por la violencia de género en tiempos de encierro"

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Temática
Violencia de género
Medio
Revista Galería
Medio
Medio digital
Conductor/a - Periodista
Florencia Pujadas
Entrevistado/a o mencionado/a por Facultad
Otro/a entrevistado/a
Magdalena Furtado, Ana Inéz Álvarez, Ana Algare, Miriam Seoane, Mónica Bottero
Fecha
FUENTE
https://galeria.montevideo.com.uy/Revista-Galeria/Que-se-esta-haciendo-por-la-violencia-de-genero-en-tiempos-de-encierro-uc750865

Ariana Méndez, Gloria Castellanos, Zulema Silva, Aldana Bonsignore. Mientras los uruguayos eran exhortados a quedarse en sus casas para controlar el avance del coronavirus, los nombres de estas mujeres sonaban en los titulares. Las cuatro aparecieron muertas, pero no fueron víctimas de la pandemia ni estuvieron infectadas. Ariana, de 20 años, fue asfixiada; Gloria, de 65, apedreada; Zulema, de 74, acuchillada y el cuerpo de Aldana, de 18, fue encontrado en un arroyo de Canelones. Fueron femicidios. Todas murieron en manos de hombres (casi todos fueron sus parejas) como víctimas de la otra pandemia que azota al mundo: la violencia de género. Mientras que, al cierre de esta edición, los muertos por el coronavirus alcanzaban las 11 personas, las víctimas fatales por violencia doméstica sumaban cuatro desde principios de marzo. "Esta emergencia es anterior al virus, pero ahora está amplificada. En la mayoría de los casos, la violencia es perpetrada por su pareja, expareja o está dentro del círculo cercano. Entonces, si pensamos en una situación de confinamiento, el riesgo es aun mayor porque están aisladas con ellos", dice la especialista en género Magdalena Furtado desde ONU Mujeres Uruguay.

Según datos de la Organización de las Naciones Unidas, los países sacudidos por el coronavirus mostraron una tendencia de aumento en los casos de violencia doméstica. Las preocupaciones por la salud, el dinero y la ansiedad por el encierro acentúan las tensiones y están empeorando las condiciones de vida dentro de las familias con problemas de convivencia. Solo en marzo, en Francia las llamadas por violencia doméstica se dispararon 30%, en Argentina 25% y en Uruguay se registró un incremento de las consultas de vecinos y familiares sobre cómo ayudar a las mujeres y los niños.

La preocupación por la seguridad de quienes no encuentran refugio en sus casas, ni la manera de denunciar o de pedir ayuda se trasladó a los gobiernos, a las organizaciones feministas y hasta a las redes sociales, donde se crearon campañas y cuentas con contenidos disfrazados (sin sonidos, por ejemplo) para que las mujeres puedan recibir información útil sin alertar al agresor. Se comparten recetas "salvadoras" con mensajes para que ellas sepan que no están solas y con datos sobre adónde acudir. "El mensaje es claro: podemos estar en aislamiento, pero no estamos solas", señala Ana Inés Álvarez, responsable de Promesa Avon, acción emprendida por la marca de cosméticos para erradicar la violencia de mujeres y niños para Uruguay, Argentina y Chile.

Más recursos dentro de casa. Los casos no son aislados. Después de un año marcado por los femicidios y los reclamos de colectivos feministas, el expresidente Tabaré Vázquez decretó la emergencia nacional por violencia de género. El anuncio llegó a fin de año. "Nosotras pedimos los recursos mínimos porque realmente estamos aterrorizadas por algunas situaciones y trabajamos directamente con las mujeres las 24 horas al día. La situación ya era compleja y ahora vino el Covid-19 y la situación empeoró", asegura la representante del movimiento Intersocial Feminista Ana Algare a galería.

Tras la llegada del coronavirus, la organización publicó un comunicado para exigirle al gobierno de Luis Lacalle Pou "acciones urgentes" que garanticen la protección a mujeres, niños y adolescentes en estas situaciones. Pidieron extender el horario de los servicios de atención telefónica y un servicio de alojamiento de emergencia disponible en cualquier momento. Además, solicitaron crear un botón de pánico para que los niños y niñas pudieran tener en las ceibalitas. "Es difícil de implementar y no se ha podido lograr, pero creemos que podría ser una solución. Llamar al 911 no es una solución para un niño", dice Algare.

Ningún actor político ni social niega que el aislamiento genera una mayor exposición a situaciones de violencia y puede aumentar las desigualdades en situaciones de vulnerabilidad. Según la Coordinadora de Psicólogos del Uruguay (CPU), el escenario actual y la incertidumbre afectan el estado de ánimo, las emociones y los sentimientos. "La cotidianidad puede conllevar una potencial exposición a situaciones de violencia. Esto aparece ligado al aumento de irritabilidad e inestabilidad laboral o la pérdida de empleo, así como a aspectos relativos al cuidado de los hijos y a las tareas del hogar", explican la psicóloga Miriam Seoane y la psicóloga forense Raquel Galeotti, quien integra el programa Género, Salud Reproductiva y Sexualidades de la Facultad de Psicología.

En estos tiempos, la inestabilidad sacude a los agresores y a las víctimas, que perdieron el contacto con el exterior. Muchas veces, las mujeres tienen restringida la comunicación con sus familias, amigos y vecinos, y son parte de vínculos con roles de género tradicionalmente enraizados. "Las restricciones en la comunicación y la pérdida de confianza en otros actores sociales que provienen, por ejemplo, del ámbito de la salud, la educación o las organizaciones barriales, redunda en una falta de confianza en sí mismas y en su autoestima", explican las psicólogas. Pero muchas mujeres aún tienen salidas al supermercado o las instituciones educativas. Es usual que las escuelas, los centros deportivos y las policlínicas se vuelvan potenciales espacios de detección de casos de violencia en mujeres y en niños. El problema es que ahora están cerrados. "Hay un espectro de mujeres a las que no llegamos y no podemos saber en qué situación están", asegura Algare. Esta variable trajo nuevas medidas.

El gobierno anunció nuevas medidas a través de la directora del Instituto Nacional de las Mujeres (InMujeres), Mónica Bottero. "Tuvimos una reunión con la directora de InMujeres donde le expresamos que esta situación, en realidad, traía reclamos que venían de hace un par de años y que en este momento era necesario ejecutar por el mal confinamiento que están sufriendo las mujeres. Queremos por cualquier medio que a la mujer le llegue un mensaje de que no está sola. Creemos que hay buenas intenciones de parte de InMujeres y de la Intendencia de Montevideo, pero también nos asusta mucho el interior; ahí no es como en Montevideo que salís corriendo y llegás a una comisaría cercana. La problemática de género es muy grande y con la situación de emergencia nacional, empeoran todas las variables", señala Algare.

Desde InMujeres, Bottero asegura que se han reforzado los servicios esenciales. La primera medida fue aumentar el horario de atención del 0800 4141 para teléfonos fijos y el *4141 para celulares, y se encontraron con respuestas inesperadas del otro lado de la línea. Mientras que las autoridades pensaron que se iban a incrementar los contactos por urgencias, un tercio de los llamados son de vecinos y familiares que quieren averiguar cómo ayudar a las víctimas, y otro tercio corresponde a mujeres que llaman porque están desbordadas y necesitan ser escuchadas. "Hemos visto que el gran desafío para las mujeres en esta pandemia son los cuidados. Nos cae un gran peso por tener que combinar el teletrabajo con los niños en la casa, el cuidado de personas mayores y personas con discapacidad. El trabajo no remunerado es el gran ausente en las políticas económicas y en el cálculo de pérdidas y costos", señala Bottero a galería. "Te llaman desesperadas para saber dónde pueden conseguir comida, porque se quedaron sin trabajo, porque no tienen dónde vivir", agrega.

También se estableció un protocolo para que los maestros puedan detectar casos de violencia a través de las ceibalitas y los niños reciben videos para que sepan cómo denunciar. La Suprema Corte de Justicia les pidió a los jueces de Familia y jueces de Paz que prorroguen por 60 días las medidas cautelares y que revisen los casos en que están por vencer. "La sugerencia fue reforzada. La presidenta (Bernadette Minvielle Sánchez) nos explicó que ella no puede darles órdenes, pero sí hizo una acordada para incitarlos y convocarlos a que lo hagan. Eso lo chequeamos y lo están haciendo", asegura Bottero. También se envió un protocolo específico para que los equipos de salud del sector público y privado tuvieran especial atención en cómo están las mujeres y los niños al atender casos en domicilio y en las puertas de emergencia. "Hacemos lo máximo que se puede hacer", confiesa Bottero.

Desde la sede de ONU Mujeres en Uruguay, Magdalena Furtado asegura que se están siguiendo las tendencias y recomendaciones de la región. "Las políticas que está tomando el gobierno uruguayo coinciden totalmente con las medidas que se han tomado en otras partes del mundo. Las recomendaciones están vinculadas a reforzar los servicios existentes, la comunicación y la capacitación de servicios de salud. Se tiene que asegurar el acceso a la justicia y que no va a haber impunidad. Las recomendaciones son darles a las mujeres la garantía de que va a haber un plan B", indica Furtado.

"No estás sola" y las redes sociales. Estar encerrada entre cuatro paredes no solo es un límite físico. La víctima está con el agresor, no puede salir a la calle y, a veces, tampoco puede esconderse para llamar a los números de atención del Estado para recibir asistencia. "Hay que darles herramientas a las mujeres. Los mismos técnicos que están hablando en televisión pueden darle mensajes a la mujer que está sentada en la mesa tomando mate. Le pueden decir: ‘Colgá una toalla roja' o les pueden decir cómo dar una señal para que el vecino sepa su situación. Hay que entender que muchas veces no pueden llamar ellas mismas por teléfono", dice Ana Algare. Esta inquietud no es aislada.

En las últimas semanas, las redes sociales se llenaron de mensajes con los teléfonos de contacto de InMujeres, con recomendaciones y señales de apoyo de distintas organizaciones. La estrategia tiene sentido: el uso del celular se disparó de forma exponencial. Así surgió la iniciativa Aisladas, no Solas, impulsada por la Fundación Avon en Argentina, Uruguay y Chile. Con el objetivo de contener y ayudar a las mujeres, suben contenidos disimulados que tienen información útil. El video comienza como "Recetas para la cuarentena" y a los pocos segundos sugiere el uso de auriculares. En ese momento, una voz da consejos que van desde cómo ayudar a una amiga hasta qué llevar en la cartera para escapar de tu casa. "Hemos trabajado con contenidos para derribar mitos como el dicho ‘la violencia llega porque ella hizo algo' o ‘los dos tienen temperamento'. También trabajamos con el ‘no te metas' porque generó un aislamiento tremendo: hay que romper con el no meterse y cambiarlo por el cómo meterse", explica Ana Inés Álvarez.

Como en otras iniciativas, la campaña contó con la participación de influencers de distintos rubros (comunicadores, cocineros) con mensajes claros y concisos. También buscan educar a los seguidores de las redes para que sepan cómo actuar en la primera escucha, cómo estar para la otra persona y en qué momento interrumpir. Las mujeres se abren a su tiempo, con su ritmo, y es importante que sepan que alguien está ahí para ellas. "Hay que empezar a actuar. Tal vez sea mandar un mensaje para que sepa todos los días que ahí estoy, tal vez sea compartirle un video o un mensaje", dice Álvarez.

Libertad, dignidad, integridad. De acuerdo con la Ley 19.580, promulgada en 2017, la violencia basada en género es una forma de discriminación que afecta, directa o indirectamente, la vida, la libertad, la dignidad, la integridad física, psicológica, sexual, económica o patrimonial, así como la seguridad personal, de las mujeres. 

"No se trata de agresividad, conflictos, ni problemas en la pareja. Los fenómenos de violencia de género se sostienen en las desigualdades históricas en las relaciones sexo-género. Son casos complejos, multifactoriales y de abordaje multimodal, donde cada uno es único y particular", explican desde la Coordinadora de Psicólogos del Uruguay.

Este tipo de violencia tiene raíces tan hondas como dolorosas. Los datos de la Encuesta Nacional de Prevalencia sobre violencia basada en género y generaciones de 2019 indican que 76,7% de las mujeres sufrieron situaciones de violencia en el ámbito educativo, laboral, en la salud o por sus parejas a lo largo de su vida; 18,4% de los casos estuvieron vinculados a la violencia psicológica. "Este tipo de violencia no tiene que ver con lo que hacemos sino con lo que somos, y somos mujeres en un sistema totalmente asimétrico. Nos han construido un imaginario de la mujer que vive violencia y nos han invisibilizado diciendo que violencia vivimos todas. Cuando te das cuenta de que también te pasa, la manera de empatizar y mirarla es distinta", concluye Álvarez.

Cifras

En lo que va de 2020 se llevan registrados cinco femicidios. El año 2019 cerró con 40.000 denuncias por casos de violencia de género con un promedio de 13 minutos entre llamadas. Más de la mitad estuvieron vinculadas a conflictos entre parejas o exparejas y el resto llegaron por problemas con familiares unidos por sangre o lazos políticos, y que también tenían como víctimas a los niños. En 2018, el Sistema Integral de Protección a la Infancia y Adolescencia contra la Violencia publicó un informe donde se detalla la atención de más de 4.000 casos de violencia, 11 por día.

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