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Desafiemos las desigualdades en la vida universitaria

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En el marco del Día Internacional de las Mujeres - 8M -, la Comisión Abierta de Equidad de Género (CAEG) impulsa la campaña «Desafiemos las desigualdades en la vida universitaria». A través de datos y relatos exponemos las desigualdades presentes en la Universidad de la República (Udelar) para problematizarlas y seguir avanzando en la transformación de esta realidad.

Las mujeres que sostenemos la vida universitaria no estamos exentas de realizar tareas muchas veces invisibles, de escaso valor y reconocimiento simbólico y económico. Esto se refleja en una división sexual en la formación, el trabajo académico y la gestión, así como de acceso diferenciado a espacios de toma de decisión, entre otras desigualdades. 

La Universidad trabaja para que sus sistemas de información tengan perspectiva de género y analicen las desigualdades, además de implementar políticas y acciones para revertirlas desde múltiples ámbitos - organizacionales y académicos -. En este marco, la Dirección General de Planeamiento (DGPlan) releva información a través de distintos formularios y genera datos e informes que permiten identificar desigualdades de género en las distintas poblaciones. 

La CAEG, a través de una estrategia de transversalización específica y operativa, implementa el Modelo de Calidad con Equidad de Género (MCEG) que, entre sus acciones, promueve la realización de diagnósticos organizacionales con perspectiva de género en facultades y ámbitos donde se lleva adelante. El Observatorio para la Igualdad (OI) define un sistema de indicadores y publica informes y boletines que dan cuenta de aspectos centrales de las desigualdades, a lo que se suman numerosos equipos académicos que investigan y producen un valioso conocimiento en materia de género y desigualdades.

Actualmente en la Udelar las mujeres somos mayoría: personal docente: 56% mujeres; personal TAS: 68% mujeres; estudiantes: 62% mujeres (Udelar, DGPlan, 2024), lo que contrasta con los cargos más altos del cogobierno, que están ocupados en su mayoría por varones (69%), así como en los decanatos (70%) - 14 decanos - 6 decanas al 2026-, con el destaque de que en los 175 años de historia de la Udelar nunca hubo una mujer rectora electa (Udelar, 2026).

A pesar de la feminización de la Universidad, se mantiene una segregación vertical (concentración en los cargos más bajos), tanto en los cargos docentes, como en los cargos técnicos, administrativos y de servicios (TAS). En el caso de la docencia, las mujeres se concentran en los grados iniciales (grado 1 - 59%), y acceden en menor medida a las categorías más altas (grado 5 - 40%) - (Udelar, DGPlan, 2026). Esta situación se repite en el personal TAS donde se encuentran desigualdades en las trayectorias de ascenso con una mayor concentración de varones en los grados de jerarquía - a pesar de ser amplia mayoría de mujeres, en algunos escalafones en particular, por ejemplo en el escalafón A - profesional -, compuesto en 85% por mujeres, pero acceden a grados de jerarquía el 75% (OI, 2025).

En cuanto al desarrollo de actividades de investigación, a pesar de que docentes varones y mujeres dedican tiempo en proporciones similares, existe una brecha del 10% en la publicación de resultados en revistas arbitradas (Udelar, DGPlan, 2025). Si se considera que éstas son uno de los principales elementos para la conformación de méritos académicos, se identifica desigualdad en las oportunidades posteriores.

Asimismo, existe una marcada segregación horizontal por áreas de conocimiento, con áreas más feminizadas: el Área Social y Artística (ASA) - 63% - y el Área Salud - 70% - (Udelar, DGPlan, 2025), esto vinculado a estereotipos de género y expectativas sociales donde los cuidados y la reproducción social están en el centro. 

Respecto a las identidades étnico raciales, la población universitaria en posiciones académicas - docentes y estudiantes - aún no alcanza las proporciones que existen en la sociedad uruguaya. Apenas el 5.3% del estudiantado (Udelar, DGPlan, 2025), se identifica como afrodescendiente y el 3.8% como indígena, lo que abre una brecha de desigualdad muy importante. Estos datos reflejan la subrepresentación de estas poblaciones y su ausencia como consecuencia del racismo estructural presente en nuestra sociedad. 

Estos datos tienen su reflejo en la campaña «Desafiemos las desigualdades en la vida universitaria» en la que se articulan una serie de datos sobre la situación de las mujeres en la Universidad de la República (Udelar) con las voces de seis mujeres que trabajan en distintas áreas de conocimiento, que desempeñan diferentes roles (técnicas, administrativas y de servicios; docentes y estudiantes), con identidades de género diversas, y residentes en Montevideo y otros departamentos. Las entrevistamos para que compartan experiencias y reflexiones sobre las desigualdades y discriminaciones que atraviesan en la vida universitaria.

Desigualdades a desafiar

Las entrevistadas dan cuenta de estas desigualdades y brechas de género en la vida universitaria, en el desempeño de tareas cotidianas donde identifican asignaciones diferenciales por género en las distintas funciones: enseñanza, investigación, extensión y gestión. Una docente afirma que «las tareas de gestión no son contabilizadas en la organización del trabajo y tienen mucha menor carga simbólica y valoración en los llamados de ascenso de grado». Asimismo, considera que las tareas que no dan mérito académico, en general no son de interés de los varones o no se preocupan por sostenerlas. 

Por otra parte, se identifican «formas de hacer», es decir, mecanismos de trabajo que invisibilizan una parte de la vida cotidiana que impacta en las trayectorias de las personas. Incluir y poner en juego las emociones también es una forma distinta de aprender, sin dejar de lado los aspectos académicos más tradicionales. Por ejemplo, una docente afirma que: «Las clases sostenidas por compañeros, en general, intentan ceñirse a los contenidos y tienen pruritos en trabajar la afectividad en el aula, dinamizar desde el cuerpo y la mirada, sin dejar espacio a lo que desde otras pedagogías, incluidas las feministas, se impulsa; como la escucha atenta, la confianza, el deseo, entre otras subjetividades que desde las ciencias puristas se entienden como ‘cosas de mujeres’». 

Las entrevistadas ponen en evidencia la desigual distribución de mujeres en los cargos más avanzados de las carreras académicas, aún en facultades ampliamente feminizadas, situación que también se expresa en los cargos de conducción política. 

Desde diferentes voces se problematiza la organización del trabajo, su reconocimiento y articulación con la vida cotidiana. Una entrevistada lo expresa así «... la lógica productivista de dedicación ‘full time’, desconoce las trayectorias zigzagueantes de los ritmos de vida en general y, en particular, de los cuidados». Proponen revisar los modos de organizar el trabajo y apostar por modelos que coloquen la vida en el centro.

El cuidado de personas mayores, de niñas y niños, impacta en las trayectorias educativas y laborales de las universitarias, y utilizan distintas estrategias para articular estos aspectos. Sobre esto, una funcionaria TAS comenta: «Para conciliar las tareas de cuidados con el desarrollo laboral y académico utilizo gran parte de mi tiempo de descanso laboral remunerado, tanto de descanso semanal como licencias». 

Otro punto interesante referido a la participación política de las mujeres es planteado por una estudiante: «las formas de construcción colectiva en los espacios donde sí estamos presentes, muchas veces nos vulneran por ser masculino-hegemónicas, por no adaptarnos con facilidad, por expresarnos y habitar con sensibilidades que no se terminan de aceptar, por cuestionar reglas que no fueron creadas ni reproducidas por nosotras. Se construye así una suerte de corrección política’ que nos aleja muchas veces hacia lugares secundarios». 

La exclusión por la identidad está presente: «He tenido docentes que me dan la espalda en las explicaciones o me excluyen de las prácticas, otros que buscan intimidar; ellos fueron mis superiores y responsables de mi aprendizaje y desarrollo en la carrera», dice una de las estudiantes entrevistadas. Estas actitudes de los docentes desmotivan. A esto se suma que faltan referentes mujeres en áreas STEM (Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas, por sus siglas en inglés). 

«He vivido situaciones en las que mi identidad de género es completamente ignorada o cuestionada, tanto por docentes como por compañeres estudiantes, e incluso por la institución misma», afirmó otra entrevistadaLa discriminación que viven las mujeres en la vida universitaria es cotidiana, se naturalizan e invisibilizan «situaciones estructurales complejas» que también deben desafiarse. 

Varias entrevistadas destacaron la necesidad de incorporar una perspectiva feminista interseccional real, con el objetivo de promover una transformación estructural y no meramente declarativa. «La Universidad no puede considerarse como un espacio neutral mientras persistan estas jerarquías de género, cisnormativas, raciales y capacitistas. Desafiar esto requiere políticas institucionales concretas, redistribución del poder, reconocimiento del trabajo invisible y una perspectiva feminista interseccional que cuestione las estructuras mismas de la Udelar», expresó una estudiante.

Debemos seguir reconociéndonos como protagonistas en la construcción y la transformación posible de la realidad universitaria, con el objetivo de construir una institución más justa, inclusiva e igualitaria: «Las mujeres siempre estuvimos, estamos y estaremos en todas partes sosteniendo y cuidando la vida universitaria». 

Convocamos a cada integrante de la comunidad a sumarse a este desafío colectivo y a transformar la vida universitaria en un espacio libre de desigualdades de género.


Fuentes de información utilizadas: 

  • Entrevistas realizadas por el equipo CAEG a mujeres docentes de Montevideo e interior, de las áreas social, salud y tecnología, ciencias de la natural y el hábitat, integrante del funcionariado TAS, mujeres estudiantes, mujeres cis y trans.
  • Udelar, Observatorio para la Igualdad (2025), Boletines N.° 1, 2, y 3. Disponibles en: https://ceifem.ei.udelar.edu.uy/boletines/
  • Udelar, Dirección General de Planeamiento (2025, 2026). Disponibles en: https://planeamiento.udelar.edu.uy/portal/ 
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Equidad y género
Publicado el Lunes 9 Marzo, 2026

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