En el marco del Día Internacional de Lucha contra el Maltrato y Abuso Sexual hacia Niñas, Niños y Adolescentes, el Sistema Integral de Protección a la Infancia y la Adolescencia contra la Violencia (Sipiav), que funciona en la órbita del Instituto del Niño y Adolescente del Uruguay (Inau), presentó su informe anual de gestión correspondiente a 2025.
De la actividad participaron la Subsecretaria del Ministerio del Interior, Cra. Gabriela Valverde; la Ministra de Salud Pública, Dra. Cristina Lustemberg; el Ministro de Desarrollo Social, Prof. Gonzalo Civila; la Presidenta del Inau, Dra. Claudia Romero; el Presidente de la Administración de los Servicios de Salud del Estado (Asse), Dr. Álvaro Danza; y el Presidente de la Administración Nacional de Educación Pública (Anep), Mtro. Pablo Caggiani. También estuvo presente la Directora Nacional de Políticas de Género del Ministerio del Interior, July Zabaleta; y el Subdirector, Comisario Mayor Richard Gutiérrez.
En octubre 2019 entró en vigencia la Ley n.° 19747, que consagra la creación con carácter permanente del Sistema Integral de Protección a la Infancia y Adolescencia contra la Violencia (Sipiav), que funciona en la órbita del Instituto del Niño y Adolescente del Uruguay (Inau), quien lo preside.
En el marco de la conmemoración del Día contra el Maltrato a los Niños, Niñas y Adolescentes, el 25 de abril, se presentó el informe anual de gestión correspondiente al año 2025, elaborado por Sipiav.
Detección temprana
Durante su intervención, la Subsecretaria señaló que “el escenario que enfrentamos en materia de violencia hacia niñas, niños y adolescentes es complejo”, y que desde el primer día de gestión se trabaja en respuestas “que no sean fragmentadas, sino integrales y sostenidas en el tiempo”.
En ese sentido, explicó que el Ministerio del Interior incorporó como prioridad la violencia de género y la violencia contra niños, niñas y adolescentes dentro de su planificación estratégica. Como primer punto, destacó el fortalecimiento de la detección temprana en ámbitos educativos y de salud: “Es aquí donde muchas veces aparecen las primeras señales. El Estado tiene que estar preparado para identificar, interpretar y actuar con rapidez y sensibilidad”, destacó.
Como segunda línea de acción, hizo referencia al acompañamiento a adolescentes en situaciones de mayor exposición a la violencia. “Sabemos que las trayectorias de vida no se quiebran de un día para el otro. Por eso, generar vínculos protectores y acceso oportuno a servicios es una pieza central de la estrategia”, afirmó.
En tercer lugar, Valverde subrayó la incorporación del ámbito digital como espacio prioritario de intervención. “Hoy las violencias también se construyen, se amplifican y se sostienen en este entorno, y el Estado tiene que estar a la altura de este desarrollo en cuanto a capacidades específicas para abordarla”, sostuvo.
Trabajo articulado
En esa línea, detalló el trabajo de la Dirección Nacional de Políticas de Género, que impulsa iniciativas como el programa Más Igualdad en Movimiento, con apoyo del Banco Interamericano de Desarrollo, enfocado en adolescentes y en la construcción de vínculos saludables desde una perspectiva preventiva y cultural.
Asimismo, mencionó una investigación desarrollada por la Facultad de Psicología que permitió profundizar en fenómenos como la violencia sexual digital contra niños, niñas y adolescentes, sus formas de manifestación y sus impactos. “Esta información nos permitió una acción pública que hemos desarrollado en los últimos meses”, indicó.
La Subsecretaria también subrayó el trabajo articulado en el marco del Sipiav, particularmente en la valoración de riesgo en situaciones que involucran a menores, en coordinación con el Inau y otros organismos del Estado.
Desde el Ministerio del Interior y la Policía Nacional, agregó, se decidió trabajar de forma proactiva “en base a evidencia”, incorporando herramientas como encuestas de victimización. En ese sentido, remarcó la responsabilidad social frente a estas situaciones: “Tenemos una responsabilidad ineludible de utilizar todas las herramientas disponibles para denunciar, intervenir y no ser cómplices en silencio cuando sabemos que hay una situación de violencia”.
Finalmente, Valverde cerró con una definición que sintetizó el enfoque planteado: “Estamos avanzando. Son muchísimos los desafíos, pero tenemos la certeza de pasar de una seguridad que llega después del daño, a anticiparse al mismo y actuar donde más duele la violencia, que es en el entramado cotidiano de nuestras familias y en nuestros barrios. Nos necesitamos juntas y juntos. Porque en definitiva, esto es una causa nacional”, concluyó.
Respuesta estatal frente a situaciones de violencia
Por otra parte, la Presidenta del Inau, Dra. Claudia Romero, señaló que la jornada constituye “un día de encuentro y de reflexión”, que permite reunir a las instituciones públicas, a las organizaciones de la sociedad civil y a la ciudadanía en torno a una respuesta estatal e integral frente a las situaciones de violencia.
Indicó, además, que la presentación de las cifras “siempre tiene un impacto doloroso”, y aclaró que los datos difundidos corresponden a situaciones identificadas, detectadas, registradas e intervenidas por el Sipiav, por lo que no reflejan la totalidad de los casos de violencia que atraviesan niños, niñas y adolescentes en el país.
En ese sentido, explicó que durante 2025 se registraron 2.536 nuevas situaciones de violencia, cifra que consideró también un reflejo de lo que ocurre en la sociedad y un llamado a fortalecer la capacidad institucional del Estado para intervenir.
Asimismo, remarcó la necesidad de “llegar mejor, más articuladamente y más cerca desde el territorio”, trabajando no como instituciones aisladas, sino como un sistema capaz de brindar respuestas efectivas y coordinadas.
Finalmente, sostuvo que el desafío involucra a toda la sociedad, tanto en la prevención como en la detección de estos hechos, rompiendo los silencios cómplices, mejorando la escucha y la mirada, creyendo en niños, niñas y adolescentes cuando relatan estas situaciones, e interviniendo a tiempo para reparar el daño causado.