El 14 de julio, en el marco del Mes de la Afrodescendencia y de un ciclo de acciones «Para una Universidad Antirracista», se desarrolló el conversatorio «El desafío de construir una educación superior antirracista».
El evento contó con el apoyo del Instituto Nacional de Ciencia y Tecnología «Educación Transformadora: Antirracismo, Interseccionalidad y Justicia Social en América Latina - INCT Antirracismo» (Brasil) y de la Universidad Tres de Febrero (Argentina). Estuvo a cargo de la docente e investigadora Anny Ocoró Loango, referente en esta temática. El conversatorio fue organizado por el Prorrectorado de Extensión y Programas Integrales y el Programa de Respaldo al Aprendizaje del Prorrectorado de Enseñanza de la Universidad de la República (Udelar).
Ocoró Loango es doctora en Ciencias Sociales y magíster con Orientación en Educación en Ciencias Sociales por la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO), Argentina. En esta institución, es investigadora y docente del Programa Educación, Conocimiento y Sociedad (ECyS) del Área Educación. También es investigadora del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET) y se desempeña como docente de posgrado en la Universidad Nacional de Tres de Febrero, Argentina. Su trabajo se enfoca en temas de afrodescendencia, políticas educativas con perspectiva étnico-racial, interseccional y de género; feminismos negros; género, racismo y educación; currículo y diversidad cultural.
«Las salidas son colectivas»
En la apertura de la actividad hicieron uso de la palabra Nicolás Robledo y Ana Moreira, integrantes del Prorrectorado de Extensión y Programas Integrales. Robledo señaló que esta es la tercera instancia de un ciclo que comenzó un mes atrás con un encuentro dirigido a docentes de la Udelar y continuó con un segundo intercambio destinado a estudiantes, egresados y egresadas afro. Más allá de que la Udelar se declaró Universidad Antirracista en 2023, «esto forma parte de un proceso en el que existen todavía muchas tareas pendientes, por eso es necesario conversar bastante sobre qué hace la Universidad y cómo lo hace; y qué implica ser una Universidad antirracista para generar iniciativas en conjunto», expresó. También destacó la importancia del trabajo con las organizaciones sociales y colectivos afro del Uruguay para pensar, en este marco, qué implica el vínculo de la Udelar con estos actores, «que han sido los que han impulsado la temática y queremos que tengan un rol protagónico».
Moreira, por su parte, remarcó que «estas instancias son fundamentales para pensar en conjunto sobre este tema, porque las salidas son colectivas» y señaló que el conversatorio forma parte de un conjunto de actividades «en esta dificilísima tarea que nos propusimos de combatir el racismo aportando un granito de arena para desarticularlo, en este tiempo tan complejo de discursos de odio colectivos tan potentes que habilitan y atraviesan nuestros cuerpos, la Universidad, y están presentes no solo en Uruguay sino en la región». Destacó que en tal sentido, esta actividad tenía como objetivo profundizar a partir de los aportes «un proceso que ya venimos realizando respecto a las transformaciones epistémicas, pedagógicas y políticas que la Udelar requiere llevar adelante para convertirse poco a poco en esto que anuncia como propósito: ser una universidad antirracista».
Informó que el grupo que aborda este trabajo está integrado también por Fernanda Olivar y Alejandro Bouzo, docentes de la Comisión Sectorial de Enseñanza de la Udelar. También destacó el vínculo del equipo con el INCT y en ese sentido resaltó la presencia de la docente de Facultad de Psicología, Karina Boggio.
Pensar la educación antirracista en el contexto histórico de las universidades
Ocoró destacó la importancia del aprendizaje colectivo, la construcción de redes latinoamericanas y el abordaje de la temática desde una perspectiva antirracista y afrodiaspórica de la investigación. «La extensión también es central, se vincula con este trabajo con las comunidades y con la posibilidad de dialogar con esos saberes que muchas veces son expulsados o no son reconocidos y valorados dentro de las universidades», afirmó.
La investigadora entiende que, al pensar en los desafíos de las universidades para concretar una educación antirracista, es necesario preguntarse sobre la historia de estas instituciones porque «estas son parte de las sociedades, han ayudado a pensarlas y a su vez la sociedad ha construido las universidades». En esta línea, citó la frase «Historicen todo, siempre», del investigador marxista Frederick Hamilton, que señala que ningún fenómeno social, político o cultural, se puede entender adecuadamente sin pensar en las condiciones históricas que las produjeron. «Esto incluye a nuestras universidades, cómo se construyeron históricamente, en qué sociedades fueron creadas», acotó.
Señaló que las primeras universidades latinoamericanas «nacieron en sociedades coloniales, en pleno contexto de conquista, de evangelización, también de esclavización, muy jerarquizadas; contextos de desigualdades históricas profundas», añadió. Para Ocoró, las herencias de las sociedades coloniales están hoy presentes en los estados latinoamericanos y en nuestras vidas cotidianas; «también en la época republicana los estados continuaron con muchas de estas jerarquizaciones y exclusiones antes presentes en el mundo colonial».
Los países independientes de nuestra región no se convirtieron inmediatamente en estados que incluyeran a todos por igual, de hecho conservaron muchas de las lógicas de exclusión del orden colonial, explicó. Según la autora Mara Viveros, este se reprodujo como un orden racial, «un sistema que organiza jerarquías entre grupos sociales». Ocoró sostuvo que en Brasil se han manejado los conceptos de «nación integrada mestiza» o de «democracia racial» como grandes narrativas que ocultaban las asimetrías que existían en la sociedad y que también reafirmaban la supremacía cultural y las herencias blancas o hispánicas. «Venimos de este tipo de sociedades», planteó.
En su libro «La Mala Educación del Negro» (1933), Carter G. Woodson, importante académico afro estadounidense, plantea que la educación que recibimos no es neutral, está orientada hacia determinadas direcciones o posiciones; también sostiene que la educación puede ser una herramienta para emancipar, pero también para reproducir jerarquías, explicó la investigadora. «El problema, dice él, no es solo lo que se enseña, sino también lo que no se enseña» y esto incluye a los grupos o las y los intelectuales que se invisibilizan, como ocurre con personas afro que no son representadas como científicas y científicos; esto «es clave, sucede también en las universidades y es algo a reflexionar ¿qué se enseña y qué no, en nuestras universidades?», cuestionó la investigadora.
Las instituciones y programas muchas veces niegan la historia, las contribuciones y la capacidad intelectual de las personas afro que, de acuerdo con Achille Mbembe, «fueron construidos como sujetos de raza, animalizados. Esa construcción histórica aún nos acompaña, se mantiene hasta nuestros días con sus matices», señaló.
«Por tanto, pensar en una educación antirracista no es solo abrir las puertas de las universidades, que se abrieron a fuerza de luchas, sino que también implica preguntarnos qué es lo que se enseña, qué conocimientos circulan en ella, quiénes son reconocidos como productores de conocimiento», expresó.
Ocoró resaltó que investigaciones realizadas en Brasil y en Colombia muestran que las poblaciones negras, aun cuando no pudieran ingresar a las universidades o participar de instituciones formales de escolarización, «han dado luchas históricas por el derecho a leer, a escribir, a crear experiencias educativas». El investigador colombiano Manuel Zapata Olivella sostiene que las comunidades afro «históricamente han construido procesos de insumisión epistémica», esto es, «el pensamiento afro que confronta, que critica y que va a subvertir ese proyecto colonizador».
La docente planteó que «el desafío es pensar que la educación no es solo la escolarización», hay otros procesos que se dieron en los quilombos, en los palenques: «pensemos la educación como proceso de transmisión cultural, de saberes, de conocimientos y vamos a ver claramente que cuando se preserva la memoria afro, cuando se preserva una identidad, cuando se recoge una huella de africanía, ahí hay procesos de educación, que es importante que esa historia de la educación visibilice».
Para Jorge García Rincón, investigador colombiano, «esa insumisión se encuentra en discursos, en ensayos, en novelas, en poesías, en congresos, en talleres», señaló Ocoró. «No es que las sociedades o las poblaciones negras estuvieron sentadas, cruzadas de brazos esperando que las universidades abrieran las puertas, o que se abriera una acción afirmativa. Ha habido luchas desde los mismos barcos negreros, históricas luchas también de las mujeres negras que desarticularon el racismo y esas son luchas que han construido la posibilidad de pensar una educación distinta» y que han permitido que hoy haya algunas docentes afro en nuestras universidades, expresó. Esta historia de la educación y cómo el activismo y el movimiento negro producen conocimiento, son temas clave en el trabajo que se realiza en conjunto con el INCT, explicó.
Al pensar en las universidades de hoy, Ocoró señaló que no sólo son hijas de arquitectura colonial sino que «tienen toda una historia de democratización que representó para la sociedad también la posibilidad de una movilidad social, de construir ciudadanía y desarrollo».
> Acceder al video de la actividad
Fuente: https://udelar.edu.uy/noticias/conversatorio-el-desafio-de-construir-un…