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Cartografías en acto: lecturas clínicas entre Lacan y Deligny

Imagen/Afiche
Cuerpo

Entre cartografías, gestos mínimos y una crítica sostenida a la primacía de lo simbólico, la presentación del Cuaderno Claroscuro. Cartografías inéditas. Deligny y Lacan propuso una lectura incómoda y fértil para el psicoanálisis contemporáneo. Las intervenciones abrieron preguntas sobre la clínica, la sensibilidad y las formas de vínculo que exceden el lenguaje, recuperando la potencia de prácticas y conceptos que desestabilizan los modos habituales de pensar la experiencia subjetiva.

La actividad se realizó el viernes 5 de diciembre de 2025 en el Salón 9 de la Facultad de Psicología de la Universidad de la República. El evento consistió en la presentación del número 7 del Cuaderno Claroscuro, publicación de la École lacanienne de psychanalyse, y fue organizado por el Programa Agenciamientos de la Clínica y la Grupalidad del Instituto de Psicología Social. Participaron Rubén Quepfert, de la École lacanienne de psychanalyse; el doctor y psicoanalista Marcelo Real; la docente Gabriela Etcheverry; y la ex docente de la Facultad, Adriana Molas.
Entre el cuerpo y el territorio

Rubén Quepfert abrió la actividad y explicó que Claroscuro 7. Cartografías inéditas. Deligny y Lacan da continuidad al proyecto del Cuaderno de Psicoanálisis, refundado en 2023 tras la publicación de Claroscuro 6. Señaló que el volumen reunió a un equipo internacional interesado en explorar el pensamiento de Fernand Deligny en diálogo con Lacan. Los artículos indagan experiencias con niños llamados autistas que no utilizaban el lenguaje verbal, sin tomar esa condición como un déficit, sino como otra forma de estar y habitar el mundo.
El psicoanalista desarrolló la figura de Deligny como un educador inclasificable que creó prácticas cartográficas para trazar los recorridos libres de los niños. Planteó interrogantes sobre la articulación entre esas cartografías y los registros lacanianos, destacando la primacía de los cuerpos, los gestos y el espacio por sobre la interpretación simbólica. Subrayó nociones como refugio, libertad y devenir, entendidas como recorridos sin fin ni objetivo, y definió la cartografía como un “entre” cuerpo y mundo, un acontecimiento.

Prácticas que no se organizan desde el sentido

Gabriela Etcheverry presentó su lectura desde una relación distante e indefinible con Lacan y más cercana a Deligny, privilegiando lo cartográfico por sobre lo estrictamente lacaniano. Leyó el cuaderno como un espacio pequeño de anotaciones, tentativas y experimentaciones, en el que no se busca cerrar sentidos sino habilitar desvíos respecto de lo establecido y producir alojamientos para modos heterogéneos de pensar y de ver.
Destacó la potencia del texto para cuestionar el predominio del lenguaje, la interpretación y la representación. Asimismo, Etcheverry subrayó la apuesta de Deligny por producir espacios de alojamiento sin normalizar ni individualizar los recorridos, y valoró el cartografiar como verbo: una práctica ligada a acciones, procesos y modos de existencia que interrogan la neutralidad, las disciplinas psi y las formas instituidas de intervenir.

Lenguaje, escritura y experiencia analítica

Por su parte, Adriana Molas relató su acercamiento a Deligny desde la educación social y el trabajo colectivo, y señaló que su vínculo con el libro surgió de una trayectoria previa de encuentros, lecturas y redes, más que de una invitación directa. Indicó que Cartografías inéditas no se deja leer rápidamente, sino que exige ser estudiado, ya que cada texto abre derivas propias y desplaza la expectativa de encontrar una articulación cerrada entre Deligny y Lacan.

Subrayó que el cuaderno funciona de modo rizomático: más que establecer equivalencias teóricas, compone planos de pensamiento en movimiento. Observó que muchos textos se alejan del objetivo inicial de hallar puntos de coincidencia y producen, en cambio, composiciones que permiten repensar la clínica, el análisis y el lenguaje desde la experiencia, el espacio y el “entre”.

Molas destacó especialmente la crítica de Deligny al inconsciente pensado como estructura del lenguaje. A partir del trabajo con niños autistas, valoró la cartografía como una práctica que desplaza la interpretación y la cura, poniendo el acento en los movimientos, las trazas y la relación con las cosas. En ese gesto, identificó una apuesta política y clínica: alojar la diferencia sin normalizarla y pensar lo humano más allá de la palabra y de la representación.

Aportes del cuaderno a la clínica contemporánea

Para finalizar la actividad, tomó la palabra Marcelo Real quien presentó su lectura del cuaderno a partir del artículo de Jeinet Barrantes, que funcionó como puerta de entrada a Cartografías inéditas. Se detuvo en Cartas a un trabajador social de Fernand Deligny, donde encontró una crítica central a la primacía de lo simbólico y del significante. Sostuvo que oponer Deligny a Lacan empobrece a ambos y propuso leer en Lacan aquello que desborda lo simbólico. Recordó una formulación de los años setenta —“el lenguaje es sensibilidad”— para afirmar que el habla surge primero como musicalidad, imitación y afectación sensible, antes de constituirse como sistema enosignificante.

Real se detuvo en un pasaje de Cartas a un trabajador social en el que se describe a un niño autista, Yammarí, que se relacionaba con personas y objetos a través del olfato. Explicó que Deligny distinguía entre “oler” y “olfatear”, y proponía incluso decir “olfatear vuelve”, desplazando el foco del sujeto al gesto mismo. Con este ejemplo, Real mostró cómo ciertos microgestos sensibles —como el olfatear— ponen en cuestión la sobrevaloración de lo simbólico en las lecturas técnicas, al señalar una forma de vínculo con el mundo previo al lenguaje y no necesariamente regresiva ni patológica.

En diálogo con Freud, Real retomó la noción de sensaciones erógenas anárquicas ligadas al olfato y a lo que denominó “sensaciones de la tierra”. Recordó que Freud pensó esas experiencias como sepultadas, pero virtualmente activas en la neurosis y la locura. Sin embargo, propuso reinterrogar esa lógica más allá de la dialéctica entre lo profundo y lo reprimido. En Deligny encontró otra vía: pensar el olfatear no como resto sexual infantil, sino como un contacto vital con el mundo, con los otros y con el espacio, abriendo una lógica sensible distinta para la clínica y lo institucional.

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Publicado el Martes 20 Enero, 2026

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