En una exposición profunda y provocadora, el investigador Fernando Salinas-Quiroz presentó los hallazgos de un estudio cualitativo realizado en EE.UU. con madres de niños y niñas que se identifican fuera del binario, donde propuso el concepto de sarentalidad para nombrar nuevas formas de cuidado no cisheteronormado y sostuvo que el lenguaje inclusivo no amenaza la lengua, sino que la amplía: “La lengua no se rompe, se expande”.
La actividad se desarrolló en el marco de la celebración de los 15 años de fundación del Instituto de Psicología, Educación y Desarrollo Humano (IPEDH) de la Facultad de Psicología de la Universidad de la República, fue organizada por el programa Primera Infancia y Educación Inicial y contó con transmisión en vivo por el canal de YouTube de la Facultad.
15 años de camino: memoria, presente y futuro
Durante la apertura, Cecilia Baroni, directora del Instituto, enmarcó la conferencia como inicio de un ciclo conmemorativo que buscó hacer memoria, visibilizar recorridos y proyectar el trabajo acumulado. “Los cumpleaños mueven cosas”, dijo y valoró estas instancias como oportunidad para cohesionar equipos y revisar el camino andado.
El decano Enrico Irrazábal compartió una experiencia personal como educador en una sala de bebés y reflexionó sobre los límites del concepto de salud mental, que suele excluir a niñas/os, adolescentes y personas mayores. Señaló la necesidad de repensar su implementación en diálogo con el sistema educativo: “Quizás con la red de primaria y secundaria tenemos otra puerta de entrada”.
Paola Silva, coordinadora del programa de Primera Infancia, subrayó que la presencia de Salinas-Quiroz forma parte de un vínculo sostenido que desafía al equipo a revisar sus prácticas. Agradeció el respaldo institucional y reivindicó la articulación entre psicología y educación inicial como eje del trabajo.
Para cerrar la introducción, Gabriela Etchebehere, docente y primera directora del Instituto, valoró la exposición por su combinación de rigurosidad y “amorosidad”. Destacó la importancia de “repartir la chamba” y de investigar con las infancias, no sobre ellas, para salir de las lógicas cisbinarias que aún persisten en la formación profesional.
Crianza afirmativa: aprender, resistir y cuidar más allá del binario
En su intervención, Salinas-Quiroz desarrolló, desde un enfoque situado, construido por un equipo de personas trans y no binarias, la investigación que abordó cómo se aprende a acompañar en la infancia desde una perspectiva afirmativa. “Soy una investigadora transfemenina y no binaria que cree que la investigación puede y debe estar al servicio de la transformación social”, expresó.
El análisis identificó cuatro temas principales: la escucha activa de las identidades, la comprensión de las violencias cisnormativas, las acciones concretas de afirmación y la idea de que el género no agota la identidad infantil. Frente a un entorno que exige estabilidad, Salinas-Quiroz preguntó: “¿Quién dice que el género tiene que ser constante y coherente?”.
Sarentalidad y respaldo en la primera infancia
Uno de los conceptos clave de la exposición fue el de sarentalidad, entendido como un modo de cuidado ejercido fuera del binarismo madre-padre. Para Salinas-Quiroz, ser sadre implica abrirse a lo inesperado, dejarse afectar y “resquebrajar la rigidez de lo aprendido”. También propuso pensar el género como un “buffet” de opciones disponibles para “niños, niñas y niñes”, sin restricciones normativas.
El invitado contó que las familias entrevistadas enfrentaron resistencias institucionales y sociales, respondieron con estrategias de defensa, redes de apoyo y acciones afirmativas. “No debería esperarse a que mi hija tenga que hacerse espacio para sí misme”, dijo una madre. Salinas-Quiroz también criticó la figura del “aliado” y llamó a actuar en alianza, compartiendo la responsabilidad educativa sobre el género. “Ni les niñes ni les papás deberían cargar con esta chambota”.
Por último, reivindicó una narrativa basada en la alegría y la creatividad, y no en el déficit. “Las preguntas que hacemos moldean las respuestas que recibimos”, sostuvo. En lugar de buscar explicaciones sobre cuándo comenzó la identidad de género, propuso preguntar qué es lo más gratificante de criar a un “hije” no binario. Frente al avance de discursos antitrans, llamó a mantener una esperanza radical: “Lo estamos haciendo bien si su corazón está intacto”.
Al finalizar la actividad, se abrió un espacio de intercambio entre los presentes, donde se compartieron reflexiones, agradecimientos y preguntas que enriquecieron aún más el sentido colectivo de la jornada.