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Declaración de la Plataforma Infancias y Adolescencias del Uruguay en el Día Mundial contra el trabajo infantil

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12 de junio 2026

En el marco del Día Mundial contra el Trabajo Infantil, la Plataforma de Infancias y Adolescencias Uruguay reafirma su compromiso con la defensa irrestricta de todos los derechos de niñas, niños y adolescentes, al tiempo que alerta sobre la transformación de eventos que confirman esta grave vulneración que persiste en nuestro país.

El trabajo infantil no es un fenómeno marginal o del pasado, sino que continúa hoy expresándose en múltiples formas, muchas de ellas invisibilizadas. La problemática atraviesa tanto ámbitos rurales como urbanos y se extiende y profundiza especialmente en el sector informal. Han proliferado modalidades como las denominadas tareas domésticas o de cuidados no remunerados, también se manifiesta en contexto de zafras agrícolas y turísticas o venta ambulante o digital. Enfáticamente subrayamos nuestra preocupación por el avance de actividades vinculadas a economías ilegales y las redes de explotación de distinto tipo que están presentes en múltiples contextos territoriales. El trabajo infantil no se restringe solamente a los sectores pobres, sino que atraviesa distintos estratos sociales.

Interesa significar que estas formas, además de vulnerar derechos fundamentales de las infancias y adolescencias, afectan directamente: trayectorias educativas, la salud y el desarrollo integral, generando procesos de desvinculación escolar, ausentismo y bajo rendimiento educativo

Es posible identificar al menos cuatro grandes modalidades de trabajo infantil en Uruguay. La primera comprende las peores formas tipificadas en el Convenio 182 de la OIT: explotación sexual comercial, participación en actividades ilegales (especialmente el microtráfico de drogas que ha crecido significativamente), y el trabajo de alto riesgo en condiciones peligrosas para la integridad física. La segunda modalidad incluye el trabajo en situación de dependencia: actividad rural, zafras agrícolas y turísticas, y trabajo doméstico remunerado. La tercera refiere al sector informal urbano y rural, con sus múltiples expresiones de trabajo precario. La cuarta (quizás una de las menos visibilizada), es el trabajo doméstico familiar no remunerado que asumen niñas, niños y adolescentes cuando dedican horas al cuidado de hermanos y hermanas menores, personas mayores o con discapacidad. También allí se involucran muchas veces tareas del hogar que limitan y comprometen los tiempos educativos y de desarrollo, aspecto que interpela con urgencia las estrategias de detección y las políticas de cuidado.

La evidencia disponible confirma que el trabajo infantil continúa estrechamente vinculado a las condiciones estructurales de desigualdad, tanto intergeneracional como territorial. En Uruguay, aproximadamente 1 de cada 3 niñas, niños y adolescentes vive en hogares bajo la línea de pobreza, lo que incrementa la presión económica sobre las familias y favorece la incorporación temprana al mercado de trabajo.

Las dinámicas actuales muestran una creciente interrelación entre el trabajo infantil y otros fenómenos críticos como: la informalidad laboral, la violencia territorial, el narcotráfico y las redes de captación y explotación, así como nuevas modalidades emergentes en entornos digitales. Estas últimas merecen particular consideración: la explotación a través de plataformas digitales ha crecido de manera acelerada, habilitando redes de captación que operan con un alcance y una velocidad sin precedentes. 

Uno de los rasgos centrales de la economía digital es la creciente disolución de las fronteras entre trabajo y tiempo libre. La organización del trabajo se ha deslocalizado en términos espaciales y temporales. En este contexto, muchas prácticas infantiles que suelen interpretarse como juego, aprendizaje o entretenimiento adquieren una clara relevancia económica.

Investigaciones recientes documentan el incremento de estas formas, que incluyen la utilización de niñas, niños y adolescentes en la producción de contenidos, la publicidad y redes de explotación sexual. Esta modalidad no afecta exclusivamente a hogares en situación de pobreza, exige ampliar tanto los marcos de comprensión del fenómeno como las estrategias de protección. Estas realidades configuran escenarios de enorme riesgo para niñas, niños y adolescentes que quedan permanentemente expuestos a diversos circuitos de violencia, explotación y vulneración múltiple de derechos. 

A pesar de la magnitud del problema, persisten importantes debilidades en la respuesta pública: las políticas específicas han sido insuficientes, existen limitaciones en materia de capacidades institucionales, recursos humanos y presupuestales, además de identificarse una ausencia de protocolos de detección del fenómeno, tanto en el área de la salud, como de la educación. El reto de articulación interinstitucional y territorial también es claro, al igual que acontece con otras políticas públicas orientadas a las infancias y adolescencias. La complejidad anterior se profundiza por ausencia información actualizada que permita dimensionar con mayor precisión la problemática y orientar políticas basadas en evidencia. 

Es clave amplificar esfuerzos tendientes a visibilizar la persistente naturalización social del trabajo infantil, ello también dificulta el reconocimiento y el dimensionamiento de una notoria vulneración de derechos, aspecto que debilita las estrategias de prevención. 

  • Jerarquizar la erradicación del trabajo infantil en la agenda pública nacional y territorial.
  • Impulsar un Plan Nacional integral de erradicación y prevención del trabajo infantil, con enfoque interinstitucional, territorial y basado en evidencia.
  • Fortalecer los sistemas de protección social y las políticas de cuidado, acompañando especialmente a los hogares en situación de mayor vulnerabilidad.
  • Garantizar el acceso efectivo a una educación de calidad y la permanencia educativa en todos los territorios.
  • Desarrollar protocolos obligatorios de detección e intervención en los sistemas de salud, educación y protección.
  • Promover campañas sostenidas de sensibilización que contribuyan a transformar normas sociales que aún legitiman estas prácticas.
  • Generar información actualizada y sistemática que permita comprender la evolución del fenómeno, incluyendo sus nuevas formas vinculadas con redes, entornos digitales y economías ilegales.

Erradicar y prevenir el trabajo infantil en el Uruguay debe ser una condición indispensable para garantizar el pleno ejercicio de derechos de todos los niños, niñas y adolescentes.

En este 12 de junio, renovamos nuestro compromiso. Instamos al Estado en particular y a la comunidad en general, a desplegar todas las acciones necesarias para avanzar de forma decidida hacia la eliminación de todas las formas de trabajo infantil en el Uruguay.


La Plataforma Infancias y Adolescencias (PIAs) es un espacio que nuclea a organizaciones de la sociedad civil y la académica. La integran docentes del Programa Primera Infancia y Educación Inicial del Instituto de Psicología, Educación y Desarrollo Humano de la Facultad de Psicología.

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Publicado el Lunes 15 Junio, 2026

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