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Defensa de tesis de la Maestría en Psicología Clínica: Mariela Andina

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El proceso subjetivo de denunciar a la pareja por violencia doméstica

La situación de las mujeres después de realizar la denuncia por violencia doméstica es de extrema vulnerabilidad y emana con claridad de los relatos la necesidad de apoyo especializado para transitarla. Lo que se pone en cuestión con la enunciación de la violencia de la pareja perturba los núcleos de certeza identitaria de la víctima, los núcleos de amarre de su subjetividad, la posibilidad de transitar este proceso sin ayuda terapéutica es escasa por lo que es fundamental que desde el Estado se provea de la infraestructura necesaria para esto.

Bajo la tutoría de la Prof. Tit. Doris Hajer y la dirección académica de Prof. Tit. Mag. Susana Rudolf, la Lic. Mariela Andina realizó la investigación para la maestría en Psicología Clínica, en la que indaga el proceso que se desarrolla antes, durante y después de efectuar una denuncia por violencia doméstica, con el objetivo de conocer cuáles fueron las vivencias de la mujer denunciante es ese proceso y las repercusiones en su vida cotidiana.
La población con la que construyó  la investigación fueron mujeres que se reúnen en un grupo que denominan de “ayuda mutua”, al cual la investigadora llegó después de desplegar un trabajo en red, contactando a mujeres de distintas organizaciones y técnicos del Mides.
Una de las conclusiones de Andina es que para que se dé el proceso de denunciar la violencia es condición necesaria que las mujeres den un giro subjetivo, y asuman el posicionamiento novedoso de ser sujeta de derecho. Sin el cual, según explica la autora, resulta imposible que estas mujeres visibilicen la violencia como tal y los recursos necesarios para defenderse de la misma.
La devastación psíquica que sufren las mujeres víctimas de violencia doméstica explica las conductas de culpa, confusión, dificultad de mantener un relato coherente de los hechos, imposibilidad de cortar el vínculo con el agresor, etc. Conductas por las que son enjuiciadas social e institucionalmente como culpables, cómplices, masoquistas, provocadoras y que son expresión del daño sufrido.
La persistencia de las mujeres en rescatarse como sujetos de derecho más allá de los dispositivos y narrativas sociales que la ubican en lugares de sometimiento e indefensión demuestra que la violencia intrafamiliar se genera y se sostiene en un entorno socio-cultural que la hace posible.
En tanto, la indefensión es producto de lógicas de sometimiento que forman parte del imaginario social en la construcción del género, sostener la denuncia es un proceso complejo y aún más delicado que hacerla. Las presiones para retirarlas son innumerables y muchas se dan a nivel de la interna familiar, explicita la investigadora. “Muchas veces las mujeres denuncian a los efectos de obtener un cambio de conducta en el agresor,  pidiendo que un tercero (la ley)  interceda para que él entienda que actúa mal. Esto se vincula con el proceso de infantilización de la mujer y la imposibilidad de caracterizar al agresor como un enemigo subjetivo”
Para Andina, las repercusiones de la denuncia son variadas, pero se podrían agrupar en dos a grosso modo. Por un lado están aquellas mujeres que logran credibilidad, respuesta y sostén, lo que redunda en una la repercusión del orden de la subjetivación empoderada y de su construcción como sujetas de derecho. Por otro lado están aquellas que no reciben apoyo efectivo, regresan con el agresor, desubjetivación y a veces la muerte, enfatiza Andina.

Investigación- acción
Andina desarrolló la metodología de  investigación- acción,  incluyendo las técnicas de relato de vida y observación participante, entrevistando a todas las mujeres que participaron del grupo y  que manifiestaron interés en participar en el proceso de investigación.
Para la autora este método supone una posición ética además de metodológica, ya que la violencia secundaria que se despliega en el proceso de violencia doméstica tiende a la alienación, y a la pérdida de autonomía, “es por esto que investigar con esta población implicó una intervención que tendió a habilitar y proponer un proceso de empoderamiento.  La acción transformadora que se produce por el proceso dialógico de la reflexión fue foco de la investigación, por lo que la población sujeto de la investigación se transformó en directa beneficiaria de los resultados de la investigación y así lo manifiestan en el transcurso de las entrevistas y en su interés de participar “para el beneficio de otras mujeres que están viviendo lo mismo”
Finalmente Andina destaca de los cuatro relatos se desprende con extrema claridad la lentitud en la intervención policial una vez hecha la denuncia, lo que habla de una sub valoración del riesgo. “En todas las situaciones se intentó convencer a la mujer de que retirara la denuncia y solucionara la situación “en casa”, enviando finalmente a la mujer “de vuelta a su casa sola” yendo un patrullero a intervenir días después”.
Las mujeres como expresión del daño sufrido llegan a solicitar ayuda con discursos confusos, inconexos, cuanto mayor es la confusión probablemente sea mayor la violencia recibida y más extendida en el tiempo, así mismo cuanto más coherente, tranquilo y armado el discurso del agresor mayor es su peligrosidad porque demuestra mayor enajenación en una posición de control, de jerarquía y de impunidad sostenida en el tiempo, así como  la convicción de tener derecho de maltratar a esta mujer por considerarla una pertenencia y de tener aval cultural para hacerlo. Una lectura adecuada de esto es fundamental para una intervención eficaz.
La imposibilidad de acceder a los refugios, e inclusive a otras estructuras del  MIDES y CEPRODIH, como  investigadora de la Universidad de la República con respaldo institucional y ético claro nos permite preguntarnos acerca de la dificultad de comunicación entre la Academia y la esfera de lo político. En esta temática en particular nos interpela además acerca de la reproducción desde el operar institucional de la enajenación, desubjetivación, el silenciamiento y aislamiento de las víctimas de  violencia doméstica y por ende el reforzamiento de los discursos que sostienen la violencia de género y la infantilización de las mujeres.
El tribunal que entendió en la Tesis, defendida el 11 de febrero, estuvo compuesto por Prof. Dra. Ana María Araújo (Presidente del Tribunal), Prof. Adj. Mag. María Ana Folle y Prof.  Adj. Aurora Crespo.

 

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Defensa de Tesis
Publicado el Martes 10 Marzo, 2015

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