¿Es posible aliviar el dolor de la muerte y la pérdida con una pastilla? ¿Son el diagnóstico y la medicación la solución al duelo? Frente a la tendencia a patologizar y anestesiar la tristeza, las experiencias de las personas mayores muestran una búsqueda activa de autonomía, del derecho a llorar, del tiempo necesario para procesar una pérdida y del apoyo de otras personas. En ese camino, los psicofármacos y los diagnósticos clínicos ocupan un lugar que no siempre coincide con las necesidades de quienes atraviesan el duelo.
La ponencia Emergencia de los psicofármacos y diagnósticos en las narrativas de personas mayores sobre duelo tuvo lugar en la Facultad de Psicología de la Universidad de la República (Udelar), en el marco del séptimo Ciclo de Charlas sobre Fármacos, Experiencias Subjetivas y Saberes Psicológicos. La actividad fue organizada por el Grupo de Investigación sobre Saberes y Psicofármacos, con el propósito de generar un espacio de intercambio sobre los efectos subjetivos del consumo de medicamentos en la sociedad contemporánea. La jornada contó con la apertura y moderación de la docente Andrea Bielli y tuvo como expositor al docente Enzo Núñez.
Una investigación sobre las experiencias del duelo
Núñez presentó los resultados de su tesis de Maestría en Psicología Clínica, titulada «Significaciones del duelo: narrativas de personas mayores que viven en Montevideo». El estudio buscó conocer y comprender los sentidos que las propias personas mayores atribuyen al duelo a través de sus relatos, sin partir de categorías teóricas preestablecidas. Para ello, realizó 21 entrevistas en profundidad durante 2023 a personas de entre 60 y 87 años, residentes en distintos barrios de Montevideo, como Pocitos, Cordón, Colón, La Blanqueada, Nuevo París y El Cerro.
Según explicó el docente, las entrevistas no incluyeron preguntas directas sobre medicamentos o diagnósticos clínicos, sino que se centraron en el malestar asociado a la pérdida. Por eso, utilizó el término «emergencia» para referirse a la aparición reiterada de estos temas en los relatos de las personas entrevistadas.
Cuando una pérdida cambia la experiencia de vida
A partir de autores como Octavio Paz y Jean Laplanche, Núñez planteó que la muerte o la pérdida de alguien importante puede cambiar por completo nuestra manera de entender la vida. Lo que antes tenía sentido puede dejar de tenerlo, y aquello que dábamos por seguro puede tambalearse. Ante una experiencia así, cada persona necesita encontrar una manera de comprender lo ocurrido y convivir con el dolor. Este proceso implica darle un nuevo sentido a lo vivido, comprender las propias emociones e incorporar la experiencia a la historia personal para poder seguir adelante.
Uno de los aspectos centrales de la exposición fue la postura crítica de las personas mayores frente al uso de psicofármacos. Núñez explicó que, en sus relatos, los entrevistados mostraron una actitud activa ante las propuestas de medicación y defendieron su autonomía a la hora de decidir cómo afrontar el duelo. Como ejemplo, mencionó el caso de Rodrigo, quien rechazó tomar antidepresivos porque le preocupaba perder el deseo sexual. También citó el testimonio de Carla, quien expresó «no me corresponde» para rechazar un diagnóstico de depresión y manifestó su preferencia por un espacio de psicoterapia en lugar de recibir únicamente una pastilla.
El acompañamiento más allá de las pastillas
A partir de los aportes de Michel de Certeau, el investigador distinguió entre las respuestas inmediatas ante el malestar y las estrategias que las personas desarrollan a más largo plazo. Explicó que, en momentos críticos, algunos entrevistados recurrieron a medicamentos para aliviar el sufrimiento. Sin embargo, con el tiempo, también encontraron formas de afrontar el duelo mediante el acompañamiento de otras personas, el llanto y la palabra. Como ejemplo, destacó el caso de un grupo de tejedoras que aprovechó el espacio compartido para recordar a sus amigas fallecidas.
Enzo Núñez concluyó que las pastillas y los diagnósticos funcionaron como «hilos usados por las personas entrevistadas para tejer los sentidos de sus duelos». Desde esta perspectiva, los psicofármacos se convirtieron en puntos de encuentro entre distintas formas de interpretar y afrontar el sufrimiento.
La exposición cerró con una pregunta que interpela tanto a la Psicología como a la sociedad en su conjunto: ¿qué otras formas de acompañar, escuchar y afrontar el dolor podemos construir, más allá de recurrir a los medicamentos?