Pasar al contenido principal

Loading...

NOTICIAS

Epidemia o sobrediagnóstico en la salud mental infantil

Imagen/Afiche
Cuerpo

En los últimos años, los diagnósticos de salud mental en niños y niñas no dejaron de crecer.

Gustavo Giachetto, pediatra y director del Hospital Pereira Rossell, se pregunta si se trata realmente de una epidemia real o estamos ante una tendencia a convertir en patología el sufrimiento infantil. En esta conferencia ensaya una respuesta, el tema no es diagnosticar menos, sino diagnosticar mejor.

Hoy, la infancia se desarrolla en un contexto atravesado por la revolución digital y por prácticas institucionales que no siempre se ajustan a la concepción moderna de la infancia, señala Giachetto, en referencia a enfoques que aún no reconocen plenamente a niños y niñas como sujetos de derechos con voz propia.

A esto se le suma el cambio en las formas de relacionarse. En lo que identifica como un proceso de aislamiento social, “los vínculos son cada vez más escasos y el juego de barrio en la calle es cada vez menos frecuente”. Al mismo tiempo, aumentan las exigencias académicas a edades cada vez más tempranas y crece la demanda de ajuste de comportamientos, tiempos y formas.

El niño que no encaja

En una clase de 30 niños donde todos deben prestar atención, el inquieto, el distraído o el revoltoso queda bajo sospecha. Ante la necesidad de ajustar su conducta se lo evalúa “a ver si hay algo”, si tiene un problema. Tras una cadena de especialistas, evaluaciones y test,muchas veces termina con etiquetas diagnósticas —hiperactividad, autismo, trastornos oposicionistas— que lo acompañan en su crecimiento, orientan tratamientos e incluyen el uso de psicofármacos.

En el Pereira Rossell, entre el 20% y el 30% de las hospitalizaciones pediátricas están vinculadas a problemas de salud mental o a situaciones sociales como violencia y vulnerabilidad. La mayoría de estos niños recibe medicación. Si bien en algunos casos se trata de situaciones graves —como intentos o ideas suicidas—, también se medican desajustes conductuales asociados a contextos de vida adversos.Según explica Giachetto, hace algunos años el tratamiento farmacológico comenzaba a los cinco años, pero hoy no es excepcional que niños de tres años reciban antipsicóticos.

Los diagnósticos en salud mental

A diferencia de otras áreas de la medicina, los diagnósticos en salud mental no se apoyan en marcadores biológicos concretos. Se basan en la agrupación de síntomas, observaciones y escalas. Son construcciones apoyadas en consensos entre expertos, lo que habilita márgenes de interpretación. Esto genera superposiciones diagnósticas, donde un mismo niño puede encajar en varias categorías a la vez.

“Es importante diagnosticar, y diagnosticar mejor”. Esto implica integrar biología, desarrollo y contexto, evitar las simplificaciones diagnósticas y reconocer la diversidad de las trayectorias infantiles.

También supone atender el impacto de las condiciones de vida. Las experiencias adversas —pobreza, violencia, inseguridad, consumo problemático en el entorno— generan estrés. Cuando es intenso y sostenido en el tiempo, ese estrés produce cambios en el cerebro que afectan la memoria, el aprendizaje y la regulación emocional. Es decir, el contexto no solo influye: se inscribe en la biología.

Videos
Galería de fotos
Publicado en:
Portada de Sitio
Publicado el Viernes 10 Abril, 2026

Suscripción a noticias