En diciembre de 2025 se estrenó, en el Espacio Colabora de la Intendencia de Montevideo, el documental “Voces de San Ramón”, una apuesta colectiva por recuperar la memoria reciente en el departamento de Canelones. A partir de los relatos de vecinas y vecinos, la producción reconstruye cómo se vivieron los años de la dictadura cívico-militar en la localidad y cómo ese período dejó marcas profundas en las trayectorias individuales y en la vida comunitaria. El trabajo incorpora además el testimonio de ex presas y ex presos del Cuartel de San Ramón, ampliando el registro sobre las violaciones a los derechos humanos en el territorio.
El documental recoge testimonios de sobrevivientes detenidas y detenidos, así como de personas privadas de libertad durante el período dictatorial, entrelazándolos con las experiencias de la comunidad. No solo reconstruye hechos, sino que da lugar a las huellas subjetivas y colectivas que dejó el terrorismo de Estado en la localidad.
La actividad fue organizada por el colectivo Voces de Canelones, que da continuidad al trabajo iniciado por Voces de Santa Lucía —integrado originalmente por ocho mujeres ex presas políticas—. El objetivo del grupo es recuperar la memoria reciente del departamento y visibilizar, mediante la producción de documentales, las vulneraciones a los derechos humanos cometidas en Canelones durante la dictadura, apostando a la reflexión y a la construcción de una ciudadanía más consciente.
Un panel diverso para pensar derechos humanos y salud mental
La presentación contó con la participación de Antonella Torelli, directora de la División de Derechos Humanos de la Intendencia de Montevideo; Carlos Garolla, director de Derechos Humanos de la Intendencia de Canelones; María Julia Listur, integrante de Voces de Canelones; Elena Zaffaroni, referente de Madres y Familiares de Detenidos Desaparecidos; Fiorella Nesta, docente de la Facultad de Psicología, Universidad de la República; y Verónica Sanguinetti, de Hermandad Pro Derechos.
Entre las intervenciones, la Asistente Fiorella Nesta, del Instituto de Psicología de la Salud, subrayó la necesidad de trabajar las políticas de salud mental con las diferentes generaciones afectadas por la última dictadura en el país, señalándolas como una “grave huella con herencia psicosocial”.