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Los psicofármacos después de la COVID-19

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¿Aumentó realmente el consumo de psicofármacos durante la pandemia? ¿Qué relación existe entre el sufrimiento psíquico, las respuestas sanitarias y las formas contemporáneas de abordar el malestar? Estas y otras preguntas atravesaron la presentación de un libro que propone revisar críticamente algunas de las certezas instaladas durante la emergencia sanitaria y pensar los usos de los psicofármacos desde una perspectiva interdisciplinaria.

La presentación del libro Impacto de la pandemia de Covid-19 en el uso de psicofármacos. Miradas múltiples para un fenómeno complejo tuvo lugar el 28 de mayo en el Aula Magna “Juan Carlos Carrasco” de la Facultad de Psicología de la Universidad de la República (Udelar). El texto se trata de un compilado realizado por Andrea Bielli y Mauricio Toledo. Durante la actividad participaron como comentaristas las docentes Laura López y Silvana Contino.

Andrea Bielli explicó que el libro surgió de un proyecto interdisciplinario desarrollado por investigadores e investigadoras de la Universidad de la República, el Hospital Vilardebó y otros espacios académicos, financiado por la Comisión Sectorial de Investigación Científica (CSIC). Señaló que el trabajo se inscribió en los llamados orientados a promover investigaciones sobre temas de interés público y destacó que la publicación constituyó el resultado de ese esfuerzo colectivo. Además, subrayó el carácter interdisciplinario de la obra y la diversidad de perspectivas que reunió para abordar críticamente el impacto de la pandemia en el uso de psicofármacos.

La pandemia como “efecto lupa”

Laura López valoró el carácter colectivo e interdisciplinario del libro y destacó la honestidad intelectual de sus autores. Sostuvo que la pandemia no constituyó un episodio cerrado, sino una experiencia cuyas huellas permanecen en el presente. En ese sentido, afirmó que la COVID-19 operó como un “efecto lupa” que amplificó fenómenos previos vinculados al sufrimiento psíquico y al uso de psicofármacos. Asimismo, consideró que uno de los principales aportes de la obra consiste en ampliar la mirada sobre esos procesos y formular nuevas preguntas, en lugar de ofrecer respuestas simplificadas.

La docente señaló que varios capítulos cuestionan explicaciones reduccionistas sobre la salud mental y advierten sobre los riesgos de patologizar experiencias de sufrimiento vinculadas a contextos sociales y situaciones de precariedad. También destacó las reflexiones sobre el uso denominado “racional” de los psicofármacos y consideró especialmente valioso el análisis de las múltiples presiones que atraviesan a quienes los prescriben, entre ellas las demandas sociales, la organización del sistema de salud, la industria farmacéutica y las limitaciones de tiempo en la atención clínica.

En el cierre, López destacó algunos hallazgos que la impactaron especialmente, como el aislamiento prolongado de personas internadas en el Hospital Vilardebó durante la pandemia, los riesgos asociados a la polifarmacia y las dificultades para garantizar un uso adecuado de los psicofármacos. Además, valoró que varios capítulos ponen en discusión supuestos ampliamente extendidos sobre el aumento del consumo de estos medicamentos durante la emergencia sanitaria y promueven una reflexión crítica sobre los actuales “paisajes psicotrópicos” y las formas contemporáneas de abordar el malestar.

Una lectura compleja de la salud mental

En su intervención, Silvana Contino realizó una lectura transversal del libro y destacó su capacidad para abordar un fenómeno complejo desde múltiples perspectivas disciplinares sin perder claridad expositiva. Señaló que la obra combinó rigurosidad académica con una escritura accesible y sostuvo que su principal valor consiste en ofrecer herramientas para comprender las repercusiones de la pandemia en la salud mental más allá de explicaciones simplificadoras. Además, afirmó que el texto cumple una función de interés general al reflexionar sobre un problema que “nos ha interpelado” como sociedad.

La docente destacó que varios capítulos cuestionan las formas en que se construyeron los discursos sobre salud mental durante la pandemia. Señaló que las estadísticas y los indicadores cuantitativos tendieron a invisibilizar el impacto subjetivo del sufrimiento, mientras que los medios de comunicación contribuyeron a instalar narrativas que asociaron rápidamente determinados padecimientos con trastornos mentales. Sostuvo que el libro muestra cómo la academia, la industria farmacéutica, los servicios de salud y los medios de comunicación participaron en la construcción de interpretaciones sobre la crisis sanitaria y sus consecuencias.

Asimismo, Contino valoró especialmente los capítulos que analizan el uso de psicofármacos, el tratamiento del duelo y las prácticas psiquiátricas. Consideró que la obra invita a cuestionar las respuestas centradas exclusivamente en la medicalización del sufrimiento y defendió la necesidad de ampliar los marcos de comprensión de la salud mental. Concluyó que el libro permite pensar los usos y abusos de los psicofármacos como un problema ético, político y de salud pública, atravesado por desigualdades sociales, económicas, culturales y de género que condicionaron de manera desigual la experiencia de la pandemia.

 

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Publicado el Miércoles 17 Junio, 2026

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