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Un estudio identifica factores de regulación emocional asociados al aumento de síntomas depresivos en jóvenes uruguayos

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Durante un año siguieron a un grupo de 124 jóvenes uruguayos de entre 18 y 29 años, residentes en Montevideo y la zona metropolitana, para examinar si algunas dificultades y estrategias para regular las emociones permitían predecir un aumento de los síntomas de ansiedad, depresión y estrés.

Al comienzo del estudio, a los seis meses y al año, midieron la evitación experiencial, la rumiación y la supresión emocional. Se trata de formas de manejar el malestar, como intentar evitar o bloquear pensamientos y emociones para no sentir ansiedad; darle vueltas de forma repetida a pensamientos negativos; u ocultar la expresión de una emoción que ya apareció, como sentir angustia, pero esforzarse para que nadie lo note. También evaluaron las dificultades para comprender lo que se siente (claridad emocional) y para controlar la conducta cuando se experimentan emociones intensas (control de impulsos), que, a diferencia de las anteriores, no son estrategias sino dificultades propias de la regulación emocional.

El análisis tuvo en cuenta los síntomas que cada participante ya presentaba al comienzo del estudio, para aislar mejor qué predecía un aumento posterior y no solo la presencia de síntomas. Al tratarse de un diseño longitudinal y no experimental, los resultados hablan de asociaciones predictivas y no permiten establecer causalidad de forma directa. La investigación partió, además, de un enfoque que buscó identificar mecanismos de regulación emocional que pudieran estar interviniendo en varios de estos problemas a la vez.

Los resultados mostraron que la evitación experiencial predijo un aumento de los síntomas depresivos y de estrés a los seis meses, aunque con un efecto pequeño. La rumiación tuvo un comportamiento más sostenido en el tiempo: predijo un aumento de los síntomas depresivos tanto a los seis meses como al año, y también un aumento del estrés a los seis meses, siempre con efectos leves pero consistentes. El hallazgo más fuerte, sin embargo, fue el de la dificultad para comprender las propias emociones, que anticipó un aumento marcado de los síntomas depresivos tanto a los seis meses como al año. Algo similar, aunque con un efecto más tardío, ocurrió con las dificultades para controlar los impulsos: no se hicieron visibles a los seis meses, pero al año predijeron un aumento de los síntomas depresivos de una magnitud comparable a la de la claridad emocional. La supresión emocional, en cambio, no predijo cambios significativos en ningún síntoma, y ninguna de las variables estudiadas mostró asociaciones significativas con la ansiedad.

En conjunto, esto sugiere que las dificultades más estructurales de la regulación emocional —entender lo que uno siente y poder controlar los impulsos frente a emociones intensas— tuvieron un peso mayor que las estrategias de afrontamiento como la rumiación o la evitación experiencial, aunque estas últimas también mostraron asociaciones a lo largo del año.

La investigación fue realizada por Gabriela Fernández, Valentina Paz, Valentina Begino, Santiago Cancela-Fraga, Leonel Pinazzo, Micaela Píriz y Santiago Rista, y presentada en formato de exposición oral bajo el título "Maladaptive Emotion Regulation and Internalizing Symptoms in Emerging Adulthood: A Longitudinal Study from Uruguay", en el congreso Emerging Adults on the Road to Maturity, organizado por The Society for the Study of Emerging Adulthood (SSEA) en Poznań, Polonia, entre el 29 de junio y el 1º de julio de 2026. Al tratarse de una presentación en congreso, los resultados todavía no pasaron por el proceso de revisión por pares de una publicación científica.

El equipo destaca que los estudios longitudinales sobre regulación emocional en la adultez emergente siguen siendo escasos en el Sur Global, y que este trabajo aporta evidencia nueva desde un contexto latinoamericano a un campo donde predomina la evidencia de países del Norte. Los hallazgos apuntan, en definitiva, a que intervenir tempranamente sobre la claridad emocional y la rumiación podría ser una vía relevante para prevenir la profundización de síntomas depresivos en la adultez emergente, una etapa especialmente vulnerable por la maduración neurobiológica aún en curso y la mayor exposición a estresores psicosociales propios de este momento de la vida.

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Publicado el Miércoles 19 Agosto, 2026

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