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"Ayudan a estudiar a los presos y quieren “que les vaya bien”"

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Temática
Estudiantes en contexto de encierro
Medio
Ciento Ochenta
Medio
Medio digital
Entrevistado/a o mencionado/a por Facultad
Otro/a entrevistado/a
Emiliano Pastrana y Paula Senattore
Fecha
FUENTE
https://www.180.com.uy/articulo/74638_ayudan-a-estudiar-a-los-presos-y-quieren-que-les-vaya-bien

En Uruguay hay 100 personas privadas de libertad que son estudiantes universitarios y que reciben apoyo de algunas facultades para hacer sus carreras. La mitad de ellos estudia psicología.

En 2010 un preso dijo que quería estudiar en la Universidad de la República y Cecilia Baroni fue una de las personas que buscó mecanismos para que pudiera hacerlo.

Baroni es licenciada en Psicología y hoy trabaja como docente responsable del Proyecto de extensión educativa con estudiantes universitarios privados de libertad. En Uruguay hay 100 personas privadas de libertad que son estudiantes universitarios y que reciben apoyo de algunas facultades para hacer sus carreras. Del programa participan docentes, estudiantes y egresados.

“El programa da la posibilidad de concretar un proyecto educativo y a partir de esto un proyecto de vida. Nos toca ver con lupa los procesos, es como verlos en ‘la casa’, acompañarlos hace que te ilusiones, que les banques la cabeza, que estés cuando vuelvan a empezar. Son personas que han violentado y han sido violentadas, y en eso hay un camino de frustración. Por eso tratamos de darle un toque más humano al proceso y también exigimos. La Universidad apuesta a que cada vez ingrese más gente y esto nos hace valorar que haya una universidad pública. Tenemos gente que está en la cárcel pensando en salir siendo psicólogo”, dijo Baroni.

La mitad de los presos que estudian hacen psicología. Emiliano Pastrana es estudiante de esta facultad y participa del proyecto. Va a las cárceles todos los martes cada dos semanas, junto a Paula Senattore, que se recibió hace poco y también comenzó a participar del programa cuando era estudiante en 2015.

Los dos van en ómnibus, se encuentran en camino Maldonado y caminan dos kilómetros hasta la cárcel. Nadie les paga por lo que hacen, pero no les importa. Si es en el Comcar, cuando llegan hay reclusos esperándolos en una unidad educativa y si es en Punta de Rieles, que es “más abierto”, coordinan con la persona y se reúnen a estudiar. Por lo general, cuando van tienen organizado qué materias van a estudiar y también hacen un acompañamiento emocional.

“A mí siempre me llamaron la atención los contextos más vulnerables y quería trabajar desde ahí. Creí que la cárcel podía ser una oportunidad, me hacía ruido el tema y una vez que te acercás es difícil alejarse. Creo que nos pasa a todos, que es algo muy lindo y creemos mucho en lo que hacemos. Se puede salvar un examen, se puede perder y eso genera un montón de cosas. Nos pasó a todos, también enfrentarse a la burocracia de la Universidad. Cuando ellos reciben ese revés, aunque desde otro lado, hay que acompañarlos”, comentó Pastrana.

“Se crea un vínculo especial, queremos que les vaya lo mejor posible. Hay un contacto, nos escriben, tratamos de manejarlo como podemos. Es fluido el intercambio. Hay gente joven y otra no tanto, gente que había dejado de estudiar y retomó, hombres y mujeres”, dijo Senattore.

Ambos dijeron que el tema genera polémica en algunos ámbitos, pero ellos creen que vale la pena dar el debate, en la universidad o con gente cercana como los familiares.

“A nivel personal lo debato en todos los lugares. Es un derecho la educación y cuanto más se pueda habilitar y posibilitar a personas que están privadas de libertad el estudio, mejor va a ir todo”, dijo Senattore.

“A todos nos pasa, en un principio, cuando lo comentás genera un malestar y cada uno piensa a su manera. Pero también genera ruido y si eso es argumentado puede hacer pensar al otro para ver si está bien o está mal, si es necesario o no. Yo creo que es un derecho y es necesario”, sostuvo Pastrana.

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