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"Los formatos accesibles favorecen a todos, no solo a las personas con discapacidad"

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Temática
Entrevista Decana María José Bagnato: trayectoria dentro y fuera de la Facultad, sus inclinaciones académicas, su trabajo vinculado a personas con discapacidad y el camino hacia el decanato.
Medio
Portal de la Udelar
Medio
Medio digital
Entrevistado/a o mencionado/a por Facultad
Fecha
FUENTE
http://www.universidad.edu.uy/prensa/renderItem/itemId/39644/refererPageId/12

Para conocer el rumbo que llevará Facultad de Psicología en los próximos años, el Portal de la Udelar dialogó con la decana María José Bagnato. Hablamos acerca de su trayectoria dentro y fuera de la Facultad, sus inclinaciones académicas, su trabajo vinculado a personas con discapacidad y el camino hacia el decanato.

María José Bagnato es Licenciada en Psicología desde 1987, con una maestría en integración de personas con discapacidad, habilitación y rehabilitación, y un doctorado en Psicología por la Universidad de Salamanca. Actualmente es decana y docente grado 5. Ingresó a la Escuela Universitaria de Psicología en 1982, penúltima generación que dio examen de ingreso. Culminó sus estudios de grado en 1987, obteniendo el título de Psicóloga. Participó en forma activa en las actividades gremiales en el período de transición hacia la democracia. En 1994 comenzó su carrera docente como colaboradora honoraria en el área de salud, ingresando en la asignatura Aspectos Psicológicos (APAS). 
Desde 1988, trabajando el la policlínica barrial de La Teja , tomó contacto con el barrio lo que le permitió percibir que los problemas que se repiten dejan de ser individuales. Esto llevó a que los psicólogos que allí trabajaban, comenzaran a reunirse para definir nuevas estrategias de intervención. De esta manera Bagnato comenzó a inclinarse por la psicología comunitaria. 
En 1995 ingresó en el Área de Salud como docente grado 1 desarrollando sus tareas docentes en el Programa APEX. El contacto con una psicóloga argentina, Liliana Chiaradía que estaba trabajando en APEX, la marcó mucho en el camino que luego elegiría. Desde ese momento conformaron un equipo interdisciplinario con una asistente social, un médico fisiatra, un fisioterapeuta y otra psicóloga, para crear el Sub Programa Discapacidad. 
En 1998 le surgió la posibilidad de realizar una maestría en Brasil y en Salamanca (España) gracias a una beca iberoamericana en rehabilitación e integración social. Al culminarla decidió comenzar el doctorado aprovechando los créditos de dicha maestría. En 2012 fue elegida como directora del Programa Nacional de Discapacidad (PRONADIS) del Ministerio de Desarrollo Social.

¿Qué significó para vos llegar a ser decana?
MB: En Facultad me siento en casa, una experiencia completamente diferente a la que viví en el Ministerio donde todo era nuevo. No lo tenía dentro de mis objetivos. De todas maneras siempre pensé que los docentes grado 5 tienen el deber de estar disponibles si la institución los necesita para ocupar cargos de conducción. 
En febrero culminé la gestión del período en el MIDES y en abril ya comencé a trabajar para ser candidata al decanato. Venía con una dinámica de gestión que me parecía que podía ser buena para la Facultad, donde nunca fui ajena al proceso de cambio que atravesó. Además consideraba que estábamos en condiciones de evaluar y seguir transformando. Se había generado una dinámica de modelos antagónicos de gestión pero yo creía que se podían integrar, creo más en el cambio a través de los procesos y no con rupturas, me sentía capaz de poder articularlo, soy una defensora de la diversidad epistemológica de la facultad: que convivan visiones diferentes para mí no es problema, el desafío es lograr que todas puedan tener un desarrollo de calidad. 
Antes de postularme realicé una ronda de contactos con los diferentes institutos de la Facultad, con todos los gremios, para saber cuales eran sus necesidades y presentarles mis ideas. Tuvimos una transformación del plan de estudios en 2013, por lo cual ya teníamos condiciones para ajustarlo; otra meta a lograr es la reorganización del grado y del posgrado. 
También surgió la idea de pensar la estructura organizativa académica, por lo que presentamos una propuesta que implique pasar de una organización académica a través de programas a una propuesta de departamentalización. Todo esto está en proceso de discusión en este momento. 
La reorganización de posgrados se votó un mes después de presentarse, hay coincidencia y se va a implementar desde 2017. 
En relación al plan de estudios, consideramos que habiendo transcurrido un primer ciclo de aplicación del nuevo plan, existe consenso en la necesidad de realizar ajustes , por lo que se conformó una comisión co-gobernada de ajustes y posteriormente de implementación. La Comisión Sectorial de Enseñanza nos ha apoyado mucho en este trabajo. 

¿Quiénes apoyaron tu llegada al decanato?
MB: Tuve el voto de los tres órdenes. Los egresados me apoyaron por unanimidad. Por primera vez se instaló el voto secreto en los órdenes estudiantil y docente. 

¿Cuáles son las características de este nuevo plan de estudio de grado?
MB: El nuevo plan propuesto es mucho más flexible: la duración de la carrera se acorta a cuatro años, incluye un trabajo final de grado, se incorpora una fuerte formación en metodología de la investigación, y generamos la opción de trayectos aunque tengan un mismo perfil de egreso. Son ajustes y no modificaciones que nos permitirán mejorar la calidad de la formación, la organización docente y la identificación de trayectos. Nosotros estamos convencidos de que la estructura actual a través de programas no puede responder a estas demandas. Por ejemplo, un programa puede estar integrado por tres docentes y otro por 20, sin embargo el programa con menos docentes por su área temática puede ser responsable de una unidad curricular obligatoria y atender a 2300 estudiantes. Se ha intentado que, aunque no sea su responsabilidad, todos los institutos colaboren en una misma unidad curricular, en los hechos funciona de esta manera pero no puede sostenerse. 
Si bien la propuesta de organización de departamentos no pretende ser una relación directa entre unidad curricular obligatoria y estructura, los departamentos deberían ser ámbitos disciplinarios de la Facultad (o ámbitos de aplicación donde no desconocemos lo interdisciplinario que es muy fuerte en psicología), que identifiquen una rama esencial donde la psicología está presente. Desde ese punto contaremos con departamentos más amplios para poder tener una mayor permanencia docente o asegurar que esas formaciones se dan más allá del docente. 

¿En qué consiste la propuesta de crear tecnicaturas?
MB: No se trata de tener títulos intermedios si no de enfocarnos en formaciones específicas que ya propusimos al claustro de Facultad. Creo que debemos elaborar la propuesta académica, y realizar un análisis de viabilidad y pertinencia, independientemente que en la actualidad no se cuente con los recursos suficientes.
Una de las tecnicaturas sería para acompañante terapéutico, función que realizan muchos estudiantes de psicología sin una formación específica de la Udelar para esta tarea. 
La segunda propuesta sería un técnico en salud mental para aportar a la transformación que acompañaría la ley de salud mental. Nosotros planteamos que cuando hay políticas sociales o de salud novedosas, que intentan cambiar un paradigma tradicional, se hace necesario -además de aggiornar las prácticas profesionales existentes-, nuevas profesiones. En ese sentido creemos que un técnico en salud mental es una nueva profesión donde la psicología tiene mucho para aportar. 
Fundamentamos ambas propuestas ante el Consejo de la Facultad y solicitamos que se cree una comisión académica de elaboración de propuestas. Esto se logró, participaron docentes de los distintos institutos, y en ese ámbito se analizó una antigua propuesta de la tecnicatura en acompañante terapéutico y se creó una propuesta para técnico en salud mental; ambas propuestas se están discutiendo en el claustro.
Creo que en dos años podemos estar implementando las tecnicaturas en la Facultad. Quizás lo más complejo sea conseguir los recursos económicos. Me parece que sería un muy buen aporte al sistema nacional de salud y al sistema de cuidados. 
En los primeros cursos buscaremos el aporte de docentes del exterior que nos permitan colaborar en la formación de las primeras generaciones. También nos planteamos la posibilidad de que estas nuevas carreras se puedan dictar en el interior. 
Ya contamos con una fuerte propuesta de descentralización a través de los Cenures. En particular en Salto y Paysandú dictamos la carrera completa. En el Cure tenemos un equipo importante de docentes que viene trabajando muy bien. En este decanato nos planteamos tener un vínculo más directo con las regionales, de hecho ya hemos realizado encuentros en Salto, Paysandú, Montevideo, y también he visitado el CURE, para conocer las diferentes realidades y necesidades. 
Las carreras cortas le pueden permitir al estudiante identificar intereses, y para muchos también pueden ser complementarias. 

¿Cómo asimilan el crecimiento en el ingreso de estudiantes?
MB: Nosotros venimos creciendo un 10 % en el ingreso año a año. Dentro de los ajustes que vamos a realizar en el nuevo plan de estudios planteamos un curso introductorio para que los estudiantes conozcan bien la carrera y de esa manera intentar que se atrasen menos en sus estudios y no abandonen la Facultad. Tenemos un egreso aproximado de 600 estudiantes por año. 

¿Cómo piensan afrontar la masificación?
MB: Por ahora estamos tratando de organizarnos para ocupar todos los espacios, en todo el horario y todos los días de la semana. Los ajustes que pretendemos hacer, aumentando la carga horaria, ya están contemplados, además de pensar en los dispositivos pedagógicos y la evaluación. 
Estamos impulsando el uso de las plataformas, y el autograbado de clases realizado por docentes. Hace poco instalamos una sala multimedia que queremos que incluya interpretación en lenguaje de señas. 
Por su parte el Centro de Estudiantes presentó una propuesta y formamos una comisión de inclusión que nos permitió crear protocolos de trabajo ante personas que necesiten ajustes para su tránsito curricular. Vamos a incorporar un formulario de preguntas a los estudiantes que ingresan para visibilizar los problemas a los que debemos dar respuestas. Por ejemplo tenemos estudiantes que son ciegos y necesitan que los materiales de estudio estén accesibles en diferentes formatos. También hay personas con dislexia a las que les sería más fácil una prueba oral y no escrita. La inclusión es un tema de agenda para este decanato y todos los avances que podamos realizar para toda la Universidad serán muy beneficiosos. Los formatos accesibles favorecen a todos, no solo a las personas con discapacidad. 
Otro tema muy importante para nosotros es incorporar la perspectiva de género: tenemos un comité, estamos en construcción de las sala de lactancia- alimentación, manejamos una propuesta para el cuidado de los hijos de funcionarios docentes y no docentes de la Facultad. En principio estamos planteando una propuesta recreativa para febrero, buscamos ofrecer un espacio habitable de la facultad. 

¿A qué se debe este crecimiento en la cantidad de estudiantes que ingresan?
MB: La formación que tenemos en la Udelar tiene una gran diversidad de aportes a distintos temas sociales. Psicología se identifica como una disciplina interesante en ese sentido, no tanto ya como una carrera profesional, sino también como profesionales que aportan al desarrollo y la investigación. Cada vez es más frecuente el aporte de los psicólogos en investigaciones interdisciplinarias, y además hay temáticas sociales que preocupan, donde se ve a la psicología con la posibilidad de dar respuestas. Creo que están ingresando generaciones jóvenes que tienen un gran interés en dar respuesta a problemáticas de la sociedad. Por otra parte la facultad tiene un gran prestigio y reconoce que las nuevas políticas públicas han colaborado en crear fuentes de trabajo para los psicólogos. Esto se verifica por los pedidos de convenios con distintos organismos públicos, y la inserción profesional. Desde la facultad queremos dar una respuesta mejor, para que el egresado se inserte de la mejor manera.

¿Cómo fue tu experiencia como directora de PRONADIS?
MB: Fue una experiencia muy fuerte, donde acompañé a Daniel Olesker. Siempre digo que llegué al ámbito de la política por la trayectoria académica. En 2000 comenzamos a trabajar con la Intendencia de Montevideo (IM) en un convenio de atención a las personas con discapacidad, y en el equipo docente comenzamos a visualizar que los problemas de las personas no son solo psicológicos e intrapsíquicos, sino que tienen que ver con la falta de acceso a la salud, al trabajo, a la educación. En ese momento comenzamos a analizar qué políticas existían en materia de discapacidad en Uruguay, y en el contexto latinoamericano. Basados en investigaciones y evidencia científica empezamos a tratar de incidir en las políticas. En ese momento comenzamos a impulsar una formación específica, donde invitamos a equipos técnicos y profesionales del Banco de Previsión Social (BPS), del Ministerio de Salud Pública (MSP) e integrantes de la Comisión Nacional Honoraria de la Discapacidad (CNHD). Desde ese momento seguí participando de estas líneas de trabajo, lo consideré como algo coherente con la formación de profesionales e investigadores. 
Cuando se comenzó a gestar el sistema nacional de cuidados, junto con un equipo de investigadores de la Facultad nos presentamos a los llamados, participamos en infancia y discapacidad. Fuimos elegidos consultores, lo que nos llevó a generar los documentos base para el sistema de cuidados. 
Yo comencé a trabajar en el primer período de decanato de Luis Leopold en la transformación académica de la Facultad. Cuando realizaba el doctorado muchos docentes no entendían la importancia de realizar estos estudios de posgrado. Junto con el decano comenzamos a trabajar para que la Facultad contara con un doctorado propio. Esto terminó siendo aprobado en 2014. Dentro de la transformación académica pasamos de tener áreas a institutos. Si bien me encontraba en el sector Salud, impulsé la formación del Instituto de Fundamentos y Métodos en Psicología, y luego me transformé en su primera directora. En el primer año a cargo del instituto me propusieron la dirección de PRONADIS y asumí el cargo por un solo período con el objetivo de seguir avanzando en lo académico. Por eso afirmo que mi convocatoria a PRONADIS fue un reconocimiento a mi trayectoria académica. 

¿Qué balance haces sobre ocupar un rol político?
MB: Yo siempre digo que cuando fui a lo político me sentía universitaria y académica, sin embargo el decanato exige un componente político importante.
La dirección fue un gran aprendizaje, pude conocer cómo funcionan los organismos públicos, el parlamento, etc. Me sorprendió todo, algunas cosas para bien y otras para mal. 
En lo político hay muchas posibilidades, muchas cosas dependen de las características personales. Cuando se lucha con mucho esfuerzo se pueden lograr los objetivos. 
Una de las grandes metas que logramos fue colocar a la discapacidad en la agenda política: PRONADIS existía desde 2005 y no se conocía. 
En el período de Olesker al frente del Ministerio de Desarrollo Social, se planteó una reestructura que cambió muchas cosas. Logramos triplicar el presupuesto del PRONADIS, e instalamos el Centro Nacional de Ayudas Técnicas y Tecnológicas (CENATT). Fortalecimos convenios con Cuba, también con Ecuador. Concretamos el plan Uruguay sin barreras visitando a las personas en sus domicilios para conocer las situaciones. También concretamos la reglamentación del artículo 25 de la ley de discapacidad, que trata sobre los cuidados personales y es la base del actual Sistema de Cuidados.

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