Salud mental, derechos y escucha: cuando las voces adolescentes interpelan a las políticas públicas
La salud mental de niñas, niños y adolescentes no se resuelve con más diagnósticos ni con discursos bienintencionados, sino con derechos garantizados y con voces realmente escuchadas. Esa fue una de las principales conclusiones que dejó una serie de intervenciones en las que se expusieron el peso del adultocentrismo, la soledad frente al sufrimiento psíquico y el riesgo de reducir la participación a un gesto simbólico. Adolescentes hablaron de suicidio, vergüenza, culpa y silencio, pero también de cómo la participación genuina salvó vidas. El debate insistió en que la salud mental no podía separarse de las condiciones de vida, del reconocimiento como sujetos políticos y de la posibilidad real de incidir en las decisiones que les afectan.